martes, 14 de abril de 2015

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Nombre completo: Eduardo Germán Hughes Galeano

Lugar de nacimiento: Montevideo, Uruguay

Fecha de nacimiento: 3 de septiembre de 1940

Géneros literarios: Novelas







Biografía


Eduardo Galeano, en él conviven el periodismo, el ensayo y la narrativa, siendo ante todo un cronista de su tiempo, certero y valiente, que ha retratado con agudeza la sociedad contemporánea, penetrando en sus lacras y en sus fantasmas cotidianos. Lo periodístico vertebra su obra de manera prioritaria. De tal modo que no es posible escindir su labor literaria de su faceta como periodista comprometido.

Se inició en el periodismo a los catorce años, en el semanario socialista El Sol, en el que publicaba dibujos y caricaturas políticas que firmaba como "Gius". Posteriormente fue jefe de redacción del semanario Marcha y director del diario Época. En 1973 se exilió en Argentina, donde fundó la revista Crisis, y en 1976 continuó su exilio en España. Regresó a Uruguay en 1985, cuando Julio María Sanguinetti asumió la presidencia del país por medio de elecciones democráticas. Posteriormente fundó y dirigió su propia editorial (El Chanchito), publicando a la vez una columna semanal en el diario mexicano La Jornada. Desde entonces reside, en su Montevideo natal donde sigue haciendo su literatura y su periodismo de marcado tinte político.

Obras


Con "Las Venas Abiertas de América Latina" (1971), logró su obra más popular y citada, condenando la opresión de un continente a través de páginas brutalmente esclarecedoras que se sumergen en la amargura creciente y endémica de América Latina. Esta obra ha sido traducida a dieciocho idiomas y mereció encendidos elogios desde diversos sectores. El escritor alemán Heinrich Böll, Premio Nobel de Literatura en 1972 y autor de "Opiniones de un payaso", obra clave de la literatura contemporánea, llegó a expresar a propósito de la obra de Galeano que pocas obras en los últimos tiempos le habían conmovido tanto.

Listado de sus obras:
Los días siguientes. 1962
China 1964: Crónica de un desafío. 1964
Los fantasmas del día del león y otros relatos. 1967
Guatemala: Clave de Latinoamérica. 1967
Reportajes: Tierras de Latinoamérica, otros puntos cardinales, y algo más. 1967
Su majestad el fútbol.1968
¡Manos arriba!
Siete imágenes de Bolivia. 1971
Las venas abiertas de América Latina. 1971
Violencia y enajenación. 1971
Crónicas latinoamericanas. 1972
Vagamundo. 1973
La canción de nosotros. 1975
Conversaciones con Raimon. 1977
Días y noches de amor y de guerra. 1978
La piedra que arde. 1980
Voces de nuestro tiempo. 1981
Memorias del fuego I - Los nacimientos. 1982
Memorias del fuego II - Las caras y las máscaras. 1984
Contraseña. 1985
Memorias del fuego III - El siglo del viento. 1986
Aventuras de los jóvenes dioses. 1986
Entrevistas y artículos 1962-1987
Nosotros decimos no: Crónicas (1963-1988). 1989
El libro de los abrazos. 1989
El tigre azul y otros relatos. 1991
Ser como ellos y otros artículos. 1992
Las palabras andantes. 1993
Amares (Antología de relatos). 1993
Úselo y tírelo. 1994
El fútbol a sol y sombra. 1995
Las aventuras de los dioses. 1995
Mujeres (antología de textos). 1995
Patas arriba. La escuela del mundo al revés. 1998
Las aventuras de los jóvenes dioses. 1998
Patas arriba. La historia del mundo al revés. 1999
Bocas del Tiempo. 2004
Carta al señor futuro. 2007
Espejos. Una historia casi universal. 2008



Resúmenes disponibles:

Enlaces:



Galeano Eduardo – Bocas del tiempo


Galeano_Eduardo – Dias_y_noches_de_amor_y_de_guerra


Galeano Eduardo – El futbol a sol y sombra


Galeano Eduardo- El libro de los abrazos


Galeano Eduardo-Espejos Una historia casi universal


Galeano Eduardo y Horna Luis La piedra arde


Galeano Eduardo-Las palabras andantes


Galeano Eduardo-Las venas abiertas de América_Latina


Galeano Eduardo – Memoria del fuego I Los nacimientos


Galeano Eduardo-Memoria del fuego II Las caras y las mascaras


Galeano Eduardo-Memoria del fuego III El siglo del_viento


Galeano Eduardo-Patas arriba La escuela del mundo al reves






lunes, 13 de abril de 2015

Murió Eduardo Galeano, escritor clave de la literatura latinoamericana



Murió Eduardo Galeano, escritor clave de la literatura latinoamericana




Cultura, Julieta Roffo

Tenía 74 años y falleció en Montevideo de un cáncer de pulmón. Sufrió el exilio y publicó más de 30 libros, entre los que se destacan "La venas abiertas de América" y "Memoria del fuego".


El escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano, una de las plumas más destacadas de la literatura latinoamericana, murió hoy en Montevideo a los 74 años. (Archivo)






Una nena chiquita, nacida en Tacuarembó, una localidad del interior uruguayo, llega por primera vez al mar. Se encuentra con esa bestia de agua que la enmudece, y cuando logra articular palabra, le pide al padre: “Papá, por favor ayudame a mirar”. La anécdota la contó Eduardo Galeano en el Teatro San Martín, en 1986. La contó para decir algo más: “Yo creo que la función del escritor consiste en ayudar a mirar. Que el escritor es alguien que quizás puede tener la alegría de ayudar a mirar a los demás”.






Ser escritor no fue el primer destino de Eduardo Hughes Galeano, nacido en Montevideo el 3 de septiembre de 1940, y fallecido hoy, a los 74 años, a causa de un cáncer de pulmón. Su primera aspiración fue el “fútbol-fiesta” –así describía a esa gran pasión a la que le dedicó dos libros y miles de minutos de su vida-, pero pronto se supo un “patadura”. Después vendrían las ganas de ser pintor, dibujante, “de ser Picasso”, decía. De hecho, su primera publicación no fue un artículo periodístico ni un cuento, sino una caricatura política a sus catorce años en el semanario El sol del Partido Socialista. Las Letras llegarían unos (pocos) años más tarde, de la mano de la prensa gráfica: primero como editor en el semanario Marcha, más tarde a cargo de la dirección del diario Epoca, cuando tenía 24 años.

Para Galeano, el periodismo no tenía en ese entonces –ni tuvo nunca- nada que envidiarle a la literatura. Sus artículos de opinión se publicaron durante décadas, en la Argentina especialmente en el diario Página/12, del que fue asiduo encargado de las contratapas. Sin embargo, la vocación por la ficción apareció enseguida: en 1963 publicóLos días siguientes, una novela corta a la que más tarde juzgaría como “bastante mala” pero que sirvió de puntapié inicial para su camino literario, que luego contaría con títulos entre los cuales se destacaron, por sobre todos, Las venas abiertas de América Latina, de 1971 y la trilogía Memoria del fuego, publicada entre 1982 y 1986.





Galeano nació en Tacuarembó, el 3 de septiembre de 1940


La historia de Latinoamérica, que intentó narrar sobre todo en esas dos ocasiones, fue una de sus obsesiones: “Probablemente no haya región en el mundo que contenga tantas maravillas escondidas como América Latina”, sostenía. Sobre Las venas…, que recorrió el continente en la espalda de miles de mochileros y que el presidente venezolano Hugo Chávez le regaló a su par estadounidense Barack Obama en 2009 haciéndola subir 60.275 lugares en el ranking de los libros más vendidos de Europa hasta llegar al quinto puesto, Osvaldo Bayer dijo: “Muy pocos autores latinoamericanos entraron tanto, en cuanto a política, historia y sociología, como entró Galeano; si en Europa se conocen los problemas de la región entre la intelectualidad y el estudiantado es por su libro”.





Chávez le regaló a Obama el libro de Galeano durante la Quinta Cumbre de las Américas,


Galeano escribió la obra entre los 27 y los 31 años, y se convirtió a través de ella en un referente de la izquierda regional, aunque prefirió nunca identificarse directamente con un partido, sino con el socialismo. Su libro, del que en 2011 se manifestaría “muy orgulloso” pero diría también “me pesa como un ancla porque marca un estándar que me siento obligado a alcanzar una y otra vez” le valdría la lamentable censura por parte de las dictaduras uruguaya, chilena y argentina durante los años setenta. Llegaría al mismo tiempo el exilio de su país, al que definió habitado por “tres millones de anarquistas conservadores: no nos gusta que nadie nos mande, y nos cuesta cambiar”.






Buenos Aires fue entonces su primer destino, y allí dirigió durante 1973 la revista cultural Crisis, que apostó a la difusión de cultura popular: “La revista recogió las voces de los locos del manicomio, los niños de las escuelas, los obreros de las fábricas, los enfermos de los hospitales; queríamos difundir a los que venían de abajo”, sostenía. Para él, en ese entonces “Buenos Aires era el centro del renacimiento cultural latinoamericano”. Pero la dictadura le puso fin a ese impulso, y se llevó, entre tantos, a Haroldo Conti, a quien Galeano definió como “un hermano”. Su siguiente destino fue España, donde en Puerta de Hierro ya había conocido a Juan Domingo Perón durante un viaje. El General había sugerido, durante su exilio en España, que quería conocer al escritor, y cuando Galeano le preguntó por qué no se mostraba en público más seguido, Perón le contestó, según el propio uruguayo relataba, que “el prestigio de Dios está en que se hace ver muy poco”.

La estadía en España fue clave para seguir viendo Latinoamérica desde lejos, y construir así Memorias del fuego, el libro que más orgullo le generaba: “Fueron tres tomos, mil páginas, toda la historia de las Américas de norte a sur. Había que estar muy loco para emprender semejante aventura. Muy loco o muy exiliado”, dijo en 2012. Recién en 1985 volvió a su Montevideo natal, donde muchos decían que era habitual encontrarlo caminando por la costanera.

La ecología, la política internacional, la historia, el fútbol, el lugar de la mujer, los derechos humanos y el amor fueron tema para su pluma, que le valió el premio Casa de las Américas en 1975 y 1978 y el premio Stig Dagerman en 2010, entre otros reconocimientos. Escribir también le valió amigos: uno de ellos fue el también uruguayo Juan Carlos Onetti, a quien definió como un “falso puescorpín”. “Conmigo, siempre fue cariñoso, quizá porque yo, que era muy chiquilín, era capaz de compartir con él jornadas de largos silencios”. De él aprendió una de las únicas rutinas que guiaron su escritura: “Las únicas palabras que merecen existir son las palabras mejores que el silencio”, le dijo el autor de El astillero, y Galeano tomó nota. Su otra rutina era “escribir cuando le picaba, sin horarios ni obligación”.


El libro de los abrazos, El fútbol a sol y a sombra, Bocas del tiempo, Espejos y Voces de nuestro tiempo son algunos de los títulos de un autor que fue traducido a más de veinte idiomas y que sacudió la escena latinoamericana extendiendo su influencia a las generaciones que lo siguieron: alcanza con recordar su visita a la Feria del Libro de Buenos Aires en 2012 para presentar su último libro, Los hijos de los días. Llenó las dos salas más grandes de La Rural –una con su presencia, la otra con pantallas en vivo-, y la mayoría allí era sub 30, con uno, dos, varios de sus libros suyos en una mochila lista para recorrer las venas del continente que Galeano narró.





 




Hace casi treinta años, Galeano dijo que “la idea de la muerte individual deja de tener importancia, si uno adquiere la certeza de sobrevivir en los demás, sobrevivir en las cosas que quedan”. Los libros que escribió, los artículos periodísticos que publicó, las conferencias que brindó durante más de cincuenta años ayudaron a mirar a miles. En esas miradas, atravesadas y ampliadas por su obra, sobrevive el patadura, dibujante y escritor uruguayo.

domingo, 12 de abril de 2015

La paradoja andante




La paradoja andante

Cada día, leyendo los diarios, asisto a una clase de historia.

Los diarios me enseñan por lo que dicen y por lo que callan.

La historia es una paradoja andante. La contradicción le mueve las piernas. Quizá por eso sus silencios dicen más que sus palabras y con frecuencia sus palabras revelan, mintiendo, la verdad.

De aquí a poco se publicará un libro mío que se llama Espejos. Es algo así como una historia universal, y perdón por el atrevimiento. “Yo puedo resistir todo, menos la tentación”, decía Oscar Wilde, y confieso que he sucumbido a la tentación de contar algunos episodios de la aventura humana en el mundo, desde el punto de vista de los que no han salido en la foto.

Por decirlo de alguna manera, se trata de hechos no muy conocidos.

Aquí resumo algunos, algunitos nomás.

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Cuando fueron desalojados del Paraíso, Adán y Eva se mudaron al África, no a París.

Algún tiempo después, cuando ya sus hijos se habían lanzado a los caminos del mundo, se inventó la escritura. En Irak, no en Texas.

También el álgebra se inventó en Irak. La fundó Mohamed al-Jwarizmi, hace mil 200 años, y las palabras algoritmo y guarismo derivan de su nombre.

Los nombres suelen no coincidir con lo que nombran. En el British Museum, pongamos por caso, las esculturas del Partenón se llaman “mármoles de Elgin”, pero son mármoles de Fidias. Elgin se llamaba el inglés que las vendió al museo.

Las tres novedades que hicieron posible el Renacimiento europeo, la brújula, la pólvora y la imprenta, habían sido inventadas por los chinos, que también inventaron casi todo lo que Europa reinventó.

Los hindúes habían sabido antes que nadie que la Tierra era redonda y los mayas habían creado el calendario más exacto de todos los tiempos.

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En 1493, el Vaticano regaló América a España y obsequió el África negra a Portugal, “para que las naciones bárbaras sean reducidas a la fe católica”. Por entonces, América tenía 15 veces más habitantes que España y el África negra 100 veces más que Portugal.

Tal como había mandado el Papa, las naciones bárbaras fueron reducidas. Y muy.

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Tenochtitlán, el centro del imperio azteca, era de agua. Hernán Cortés demolió la ciudad, piedra por piedra, y con los escombros tapó los canales por donde navegaban 200 mil canoas. Ésta fue la primera guerra del agua en América. Ahora Tenochtitlán se llama México DF. Por donde corría el agua, corren los autos.

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El monumento más alto de la Argentina se ha erigido en homenaje al general Roca, que en el siglo XIX exterminó a los indios de la Patagonia.

La avenida más larga del Uruguay lleva el nombre del general Rivera, que en el siglo XIX exterminó a los últimos indios charrúas.

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John Locke, el filósofo de la libertad, era accionista de la Royal Africa Company, que compraba y vendía esclavos.

Mientras nacía el siglo XVIII, el primero de los borbones, Felipe V, estrenó su trono firmando un contrato con su primo, el rey de Francia, para que la Compagnie de Guinée vendiera negros en América. Cada monarca llevaba un 25 por ciento de las ganancias.

Nombres de algunos navíos negreros: Voltaire, Rousseau, Jesús, Esperanza, Igualdad, Amistad. 

Dos de los Padres Fundadores de Estados Unidos se desvanecieron en la niebla de la historia oficial. Nadie recuerda a Robert Carter ni a Gouverner Morris. La amnesia recompensó sus actos. Carter fue el único prócer de la independencia que liberó a sus esclavos. Morris, redactor de la Constitución, se opuso a la cláusula que estableció que un esclavo equivalía a las tres quintas partes de una persona.

El nacimiento de una nación, la primera superproducción de Hollywood, se estrenó en 1915, en la Casa Blanca. El presidente Woodrow Wilson la aplaudió de pie. Él era el autor de los textos de la película, un himno racista de alabanza al Ku Klux Klan.

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Algunas fechas:

Desde el año 1234, y durante los siete siglos siguientes, la Iglesia católica prohibió que las mujeres cantaran en los templos. Eran impuras sus voces, por aquel asunto de Eva y el pecado original.

En el año 1783, el rey de España decretó que no eran deshonrosos los trabajos manuales, los llamados “oficios viles”, que hasta entonces implicaban la pérdida de la hidalguía.

Hasta el año 1986 fue legal el castigo de los niños en las escuelas de Inglaterra, con correas, varas y cachiporras.

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En nombre de la libertad, la igualdad y la fraternidad, la Revolución Francesa proclamó en 1793 la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Entonces, la militante revolucionaria Olympia de Gouges propuso la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana. La guillotina le cortó la cabeza.

Medio siglo después, otro gobierno revolucionario, durante la Primera Comuna de París, proclamó el sufragio universal. Al mismo tiempo, negó el derecho de voto a las mujeres, por unanimidad menos uno: 899 votos en contra, uno a favor.

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La emperatriz cristiana Teodora nunca dijo ser revolucionaria, ni cosa por el estilo. Pero hace mil 500 años el imperio bizantino fue, gracias a ella, el primer lugar del mundo donde el aborto y el divorcio fueron derechos de las mujeres.

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El general Ulises Grant, vencedor en la guerra del norte industrial contra el sur esclavista, fue luego presidente de Estados Unidos.

En 1875, respondiendo a las presiones británicas, contestó:

–Dentro de 200 años, cuando hayamos obtenido del proteccionismo todo lo que nos puede ofrecer, también nosotros adoptaremos la libertad de comercio.

Así pues, en el año 2075, la nación más proteccionista del mundo adoptará la libertad de comercio.

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Lootie, Botincito, fue el primer perro pequinés que llegó a Europa.

Viajó a Londres en 1860. Los ingleses lo bautizaron así, porque era parte del botín arrancado a China, al cabo de las dos largas guerras del opio.

Victoria, la reina narcotraficante, había impuesto el opio a cañonazos. China fue convertida en una nación de drogadictos, en nombre de la libertad, la libertad de comercio.

En nombre de la libertad, la libertad de comercio, Paraguay fue aniquilado en 1870. Al cabo de una guerra de cinco años, este país, el único país de las Américas que no debía un centavo a nadie, inauguró su deuda externa. A sus ruinas humeantes llegó, desde Londres, el primer préstamo. Fue destinado a pagar una enorme indemnización a Brasil, Argentina y Uruguay. El país asesinado pagó a los países asesinos, por el trabajo que se habían tomado asesinándolo.

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Haití también pagó una enorme indemnización. Desde que en 1804 conquistó su independencia, la nueva nación arrasada tuvo que pagar a Francia una fortuna, durante un siglo y medio, para expiar el pecado de su libertad.

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Las grandes empresas tienen derechos humanos en Estados Unidos. En 1886, la Suprema Corte de Justicia extendió los derechos humanos a las corporaciones privadas, y así sigue siendo.

Pocos años después, en defensa de los derechos humanos de sus empresas, Estados Unidos invadió 10 países, en diversos mares del mundo.

Entonces Mark Twain, dirigente de la Liga Antimperialista, propuso una nueva bandera, con calaveritas en lugar de estrellas, y otro escritor, Ambrose Bierce, comprobó:

–La guerra es el camino que Dios ha elegido para enseñarnos geografía.

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Los campos de concentración nacieron en África. Los ingleses iniciaron el experimento, y los alemanes lo desarrollaron. Después Hermann Göring aplicó, en Alemania, el modelo que su papá había ensayado, en 1904, en Namibia. Los maestros de Joseph Mengele habían estudiado, en el campo de concentración de Namibia, la anatomía de las razas inferiores. Los cobayos eran todos negros.

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En 1936, el Comité Olímpico Internacional no toleraba insolencias. En las Olimpiadas de 1936, organizadas por Hitler, la selección de futbol de Perú derrotó 4 a 2 a la selección de Austria, el país natal del Führer. El Comité Olímpico anuló el partido.

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A Hitler no le faltaron amigos. La Fundación Rockefeller financió investigaciones raciales y racistas de la medicina nazi. La Coca-Cola inventó la Fanta, en plena guerra, para el mercado alemán. La IBM hizo posible la identificación y clasificación de los judíos, y ésa fue la primera hazaña en gran escala del sistema de tarjetas perforadas.

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En 1953 estalló la protesta obrera en la Alemania comunista.

Los trabajadores se lanzaron a las calles y los tanques soviéticos se ocuparon de callarles la boca. Entonces Bertolt Brecht propuso: ¿No sería más fácil que el gobierno disuelva al pueblo y elija otro?

*** 

Operaciones de marketing. La opinión pública es el target. Las guerras se venden mintiendo, como se venden los autos.

En 1964, Estados Unidos invadió Vietnam, porque Vietnam había atacado dos buques de Estados Unidos en el golfo de Tonkin. Cuando ya la guerra había destripado a una multitud de vietnamitas, el ministro de Defensa, Robert McNamara, reconoció que el ataque de Tonkin no había existido.

Cuarenta años después, la historia se repitió en Irak.

*** 

Miles de años antes de que la invasión estadunidense llevara la Civilización a Irak, en esa tierra bárbara había nacido el primer poema de amor de la historia universal. En lengua sumeria, escrito en el barro, el poema narró el encuentro de una diosa y un pastor. Inanna, la diosa, amó esa noche como si fuera mortal. Dumuzi, el pastor, fue inmortal mientras duró esa noche.

*** 

Paradojas andantes, paradojas estimulantes:

El Aleijadinho, el hombre más feo del Brasil, creó las más hermosas esculturas de la era colonial americana.

El libro de viajes de Marco Polo, aventura de la libertad, fue escrito en la cárcel de Génova.

Don Quijote de La Mancha, otra aventura de la libertad, nació en la cárcel de Sevilla.

Fueron nietos de esclavos los negros que generaron el jazz, la más libre de las músicas.

Uno de los mejores guitarristas de jazz, el gitano Django Reinhardt, tenía no más que dos dedos en su mano izquierda.

No tenía manos Grimod de la Reynière, el gran maestro de la cocina francesa. Con garfios escribía, cocinaba y comía.

Eduardo Galeano

domingo, 29 de marzo de 2015

Magnificat de D major de Johann Sebastian Bach,




Magnificat


«Él hizo proezas con su brazo: dispersó a los soberbios de corazón, derribó del trono a los poderosos y enalteció a los humildes, a los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió vacíos.» 
********************************************************************************************************* 

¿Quiénes son los pobres, quiénes son los ricos? Es cierto que todos vivimos insatisfechos, porque somos limitados. (...) Todos los hombres nacen, se desarrollan, se reproducen y mueren. Conviene saber, sin embargo, que no todos nacen en las mismas condiciones, ni se desarrollan en el mismo grado, ni se reproducen con la misma abundancia, ni mueren con la misma asistencia. Hasta sus enfermedades, con ser iguales, son bien distintas, pues distintos son en cada caso los medios para vencerlas. (...) Desde luego, la división de los seres humanos en ricos y pobres resulta demasiado tosca, demasiado simple. Existen muchos otros índices de clasificación, culturales, geográficos, religiosos, políticos, raciales, etc. No sólo hay pobres y ricos, sino fuertes y débiles, listos y tontos, negros y blancos. Pero sucede que los negros suelen ser más pobres que los blancos. Sucede que el rico débil se rodea de servidores fuertes. Sucede que hay listos y tontos, pero ya se sabe que un idiota rico es un rico, mientras que un idiota pobre es un idiota. «Todos somos pobres». Cuando oigo hablar así, pienso inmediatamente en aquellos que dicen: «Todos somos culpables». Quien así se expresa no pretende acusarse, sino excusarse: diluir sus culpas personales en una vaga culpabilidad general.


José María Cabodevilla

martes, 10 de marzo de 2015

El crujido (Charles Bukowski)



El crujido
Demasiado, muy poco

muy gordo
muy delgado
o nadie.
Risa o
lágrimas
rivales o
amantes


Extraños con rostros
como el reverso
de dedos pulgares

Ejércitos corriendo entre
calles sangrientas
agitando botellas de vino
Acuchillando
y cogiendo con vírgenes

Un viejo en un cuarto barato
con una fotografía de M. Monroe

Hay una soledad tan grande en este mundo
que puedes verla en el lento movimiento
de las manecillas de un reloj.

La gente está cansada
mutilada
por el amor o el desamor
la gente no es buena con los demás
el uno al otro

El rico no es bueno con el rico
el pobre no es bueno con el pobre.
Tenemos miedo

Nuestro sistema educativo nos dice
que todos podemos llegar a ser
ganadores de culo grande

No se nos dijo
de los atrevidos
o los suicidas
o del terror de una persona
adolorida, en un lugar solitario
intocable
indecible.

Regando una planta

La gente no es buena con la demás
La gente no es buena con la demás
La gente no es buena con la demás

y supongo que nunca lo serán
y no les pido que lo sean.

La cuenta suspenderá
las nubes nublaran,
el asesino decapitará al niño
como si diera una mordida a un cono de helado.

Demasiado, muy poco
muy gordo
muy delgado o nadie.

Mas rivales que amantes
La gente no es buena con la demás
tal vez si lo fueran
nuestras muertes no serían tan malas
mientras tanto, miro a las jovencitas
codiciadas
flores de oportunidad.

Debe haber una manera
seguramente debe haber una manera
en la que todavía no hemos pensado
¿quién puso este cerebro en mí?

él llora
él pide
él dice que hay oportunidad

ésta no dirá no.




Charles Bukowski






Charles Bukowski, bautizado como Heinrich Karl Bukowski (Andernach; 16 de agosto de 1920 - Los Ángeles; 9 de marzo de1994), fue un escritor y poeta estadounidense nacido en Alemania.

A menudo fue erróneamente asociado con los escritores de la Generación Beat, debido a sus similitudes de estilo y actitud. La escritura de Bukowski está fuertemente influida por la atmósfera de la ciudad donde pasó la mayor parte de su vida, Los Ángeles. Fue un autor prolífico, escribió más de cincuenta libros, incontables relatos cortos y multitud de poemas. A menudo es mencionado como influencia de autores contemporáneos y su estilo es frecuentemente imitado. Murió de leucemia en 1994, a la edad de 73 años. Hoy en día es considerado uno de los escritores más influyentes y símbolo del "realismo sucio" y la literatura independiente.