sábado, 2 de marzo de 2019

La poesía y los imbéciles por Aldo Pellegrini





La poesía y los imbéciles
por Aldo Pellegrini


La poesía tiene una puerta herméticamente cerrada para los imbéciles, abierta de par en par para los inocentes. No es una puerta cerrada con llave o con cerrojo, pero su estructura es tal que, por más esfuerzos que hagan los imbéciles, no pueden abrirla, mientras cede a la sola presencia de los inocentes. Nada hay más opuesto a la imbecilidad que la inocencia. La característica del imbécil es su aspiración sistemática de cierto orden de poder. El inocente, en cambio, se niega a ejercer el poder porque los tiene todos.


Por supuesto, es el pueblo el poseedor potencial de la suprema actitud poética: la inocencia. Y en el pueblo, aquellos que sienten la coerción del poder como un dolor. El inocente, conscientemente o no, se mueve en un mundo de valores (el amor, en primer término), el imbécil se mueve en un mundo en el cual el único valor está dado por el ejercicio del poder.
Los imbéciles buscan el poder en cualquier forma de autoridad: el dinero en primer término, y toda la estructura del estado, desde el poder de los gobernantes hasta el microscópico, pero corrosivo y siniestro poder de los burócratas, desde el poder de la iglesia hasta el poder del periodismo, desde el poder de los banqueros hasta el poder que dan las leyes. Toda esa suma de poder está organizada contra la poesía.
Como la poesía significa libertad, significa afirmación del hombre auténtico, del hombre que intenta realizarse, indudablemente tiene cierto prestigio ante los imbéciles. Es ese mundo falsificado y artificial que ellos construyen, los imbéciles necesitan artículos de lujo: cortinados, bibelots, joyería, y algo así como la poesía. En esa poesía que ellos usan, la palabra y la imagen se convierten en elementos decorativos, y de ese modo se destruye su poder de incandescencia. Así se crea la llamada "poesía oficial", poesía de lentejuelas, poesía que suena a hueco.
La poesía no es más que esa violenta necesidad de afirmar su ser que impulsa al hombre. Se opone a la voluntad de no ser que guía a las multitudes domesticadas, y se opone a la voluntad de ser en los otros que se manifiesta en quienes ejercen el poder.
Los imbéciles viven en un mundo artificial y falso: basados en el poder que se puede ejercer sobre otros, niegan la rotunda realidad de lo humano, a la que sustituyen por esquemas huecos. El mundo del poder es un mundo vacío de sentido, fuera de la realidad. El poeta busca en la palabra no un modo de expresarse sino un modo de participar en la realidad misma. Recurre a la palabra, pero busca en ella su valor originario, la magia del momento de la creación del verbo, momento en que no era un signo, sino parte de la realidad misma. El poeta mediante el verbo no expresa la realidad sino participa de ella misma.


La puerta de la poesía no tiene llave ni cerrojo: se defiende por su calidad de incandescencia. Sólo los inocentes, que tienen el hábito del fuego purificador, que tienen dedos ardientes, pueden abrir esa puerta y por ella penetran en la realidad.
La poesía pretende cumplir la tarea de que este mundo no sea sólo habitable para los imbéciles.

lunes, 25 de febrero de 2019

Escritos de — Charles Bukowski

Me sentía insatisfecho y, francamente, bastante jodido por todo.
No estaba yendo a ninguna parte,
ni tampoco el resto del mundo.
Estábamos haciendo tiempo, esperando morir, y mientras tanto hacíamos bobadas.
Llenar el vacío.”
— Charles Bukowski

-NO TE DETENGAS-, POEMA DE WALT WHITMAN


-NO TE DETENGAS-, POEMA DE WALT WHITMAN



Walt Whitman fue un maestro de la lítica de verso libre, polémico y con una intensa vida a sus espaldas en la que trabajó como poeta, enfermero voluntario, ensayista, periodista y humanista estadounidense.




Su obra representa una transición entre el trascendentalismo y el realismo filosófico, incorporando ambos movimientos a su prolífica producción poética. Además de ser considerado uno de los escritores más influyentes de Estados Unidos, el autor sufrió censura y fue criticado en su tiempo por la abierta sexualidad que desprendían los contenidos de su libro Hojas de hierba, calificado en su época como obsceno y pornográfico por contener referencias explícitas a la homosexualidad o bisexualidad del escritor. 
La poesía de Whitman está encarnada por un espíritu vigoroso y agresivo y considerando los elementos cotidianos como una expresión de lo eterno. Entre sus versos se cuelan temas recurrentes como el hombre, el cuerpo, el sexo, la religión, los animales o la geografía. La actitud predominante en su obra es de euforia y alegría, emociones que traslucen sus poemas.

Su objetivo era dar dignidad a todas las cosas, por lo que se opuso firmemente a medidas como la pena de muerte y problemas como la esclavitud. Sin él, la poesía moderna estaría huérfana y carente de vivacidad. Por eso compartimos "No te detengas", una bellísima obra para que conocer a este genio.





No te detengas No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.

Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,

la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores:
el silencio.

La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.

Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.

No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …

WALT WHITMAN (1819-1892)

viernes, 19 de octubre de 2018

El oro de los tigres/...Jorge Luis Borges




En Poema para leer un viernes por la tarde, nuestro editor, el poeta Mario Bojórquez, nos recomienda leer El oro de los tigres, celebrado poema de Jorge Luis Borges, una figura fundamental de la literatura universal. Acompaña a este poema una lúcida explicación del propio Mario Bojórquez.







El oro de los tigres

Hasta la hora del ocaso amarillo

Cuántas veces habré mirado

Al poderoso tigre de Bengala

Ir y venir por el predestinado camino

Detrás de los barrotes de hierro,

Sin sospechar que eran su cárcel.

Después vendrían otros tigres,

El tigre de fuego de Blake;

Después vendrían otros oros,

El metal amoroso que era Zeus,


El anillo que cada nueve noches

Engendra nueve anillos y éstos, nueve,

Y no hay un fin.

Con los años fueron dejándome

Los otros hermosos colores

Y ahora sólo me quedan

La vaga luz, la inextricable sombra

Y el oro del principio.

Oh ponientes, oh tigres, oh fulgores

Del mito y de la épica,

Oh un oro más precioso, tu cabello

Que ansían estas manos.




Jorge Luis Borges nació en Buenos Aires, Argentina el 24 de agosto del año 1899. Sus padres fueron el psicólogo y abogado Jorge Guillermo Borges y Leonor Acevedo.
Su madre, de familia longeva, lo acompañó a lo largo de su vida. No tuvo hijos, sin embargo se casó en dos ocasiones, María Kodama, su segunda esposa, fue su alumna y compañera de aventuras literarias en sus últimos años.
Con una obra considerable en tres géneros literarios, la poesía, el cuento y el ensayo, Borges se convirtió en la segunda mitad del siglo veinte, en una figura de importancia capital para la literatura mundial y para la lengua española. Recibió los más importantes premios literarios de su época entre ellos el Cervantes y el Formentor, pero sin jamás obtener el premio Nobel, lo cual sigue considerándose en el mundo de habla hispánica como una injusticia. Murió el 14 de junio de 1986 en la ciudad de Ginebra, Suiza, donde en su juventud, había estudiado la preparatoria en medio de un largo periplo de su familia por Europa cuando corrían los tiempos de la primera guerra mundial. A su paso por España en la segunda década del siglo veinte, se vinculó a los movimientos de vanguardia como el ultraísmo, abandonando posteriormente su ejercicio, participó como Jefe de Redacción de la revista Sur y allí conoció a sus maestros, Leopoldo Lugones en el verso y Alfonso Reyes en la prosa. Entre sus obras principales figuran en poesía: El Hacedor (1960), El otro, el mismo (1964) y Elogio de la sombra(1969); en narrativa: Ficciones (1944), El aleph (1949) y El informe de Brodie (1970); en ensayo: Historia de la eternidad (1936), Historia Universal de la infamia (1935) y Otras inquisiciones (1952). 

Este poema es el final de una etapa en la obra de Borges, con él concluye el tomo preparado por el autor para la editorial Emecé: Obras Completas 1923-1972, que será su temprano testamento literario. Hasta la hora de su muerte en 1986, Borges seguirá escribiendo y publicando diversos tomos de narrativa y poesía a los que finalmente se sumará Los conjurados, publicado precisamente en ese año. “El oro de los tigres” precisa en su clara factura poética uno de los temas que acompañará la obra y la vida del poeta: la terrible noción de que vivimos encerrados en una ergástula sombría y que sólo los ardidos huecos que los barrotes permiten a la luz, son la única oportunidad que tenemos de observar al mundo. En este libro, El oro de los tigres, en el apartado “Trece Monedas”, hay un hermoso poema donde Borges trata de liberarse de esa cárcel que es una abstracción, la celda de dobles barrotes: el tiempo y el espacio: 


LLUEVE 

¿En qué ayer, en qué patios de Cartago, 

Cae también esta lluvia? 


Es a través de la lluvia que se rompen esas dos coordenadas que nos hacen reales, el tiempo (en qué ayer) y el espacio (en qué patios de Cartago). En otro poema antiguo, “La lluvia” de El Hacedor (1960), Borges ensayó esta fórmula de un modo menos eficaz pero más entrañable: La tarde se ha aclarado/ pues ya cae la lluvia minuciosa./ ¿Cae o cayó? La lluvia es una cosa/ que sin duda sucede en el pasado. Desde los primeros versos del poema “El oro de los tigres”, el autor nos está ofreciendo las claves de lectura que habremos de seguir en el análisis: 

Hasta la hora del ocaso amarillo 

Cuántas veces habré mirado 

Al poderoso tigre de Bengala 

Ir y venir por el predestinado camino 

Detrás de los barrotes de hierro, 

Sin sospechar que eran su cárcel. 

Aquí encontramos dos referencias intertextuales de poderosa

fijación por una parte el poema de “La pantera”,

de Rainer Maria Rilke de 1902: 

Del deambular de las barras se ha cansado tanto 

su mirada, que ya nada retiene. 

Es como si hubiera mil barras 

y detrás de mil barras ningún mundo hubiese. 

y que el propio Borges recuperará apenas unas páginas atrás

de este mismo libro con el mismo título “La Pantera”: 

Tras los fuertes barrotes la pantera 

Repetirá el monótono camino 

Que es (pero no lo sabe) su destino 

De negra joya, aciaga y prisionera. 

Y por otra parte el poema en prosa de Ramón López Velarde,

 “Obra Maestra” de 1923: 

El tigre medirá un metro. Su jaula tendrá algo más de un metro cuadrado. La fiera no se da punto de reposo. Judío errante sobre sí mismo, describe el signo del infinito con tan maquinal fatalidad, que su cola, a fuerza de golpear contra los barrotes, sangra de un solo sitio. 


El soltero es el tigre que escribe ochos en el piso de la soledad.

No retrocede ni avanza. 


Para avanzar, necesita ser padre. Y la paternidad asusta porque sus

responsabilidades son eternas. 


Seguirán las referencias intertextuales con el famoso “Tyger! Tyger!”,

de William Blake, que se podría traducir así: 

¡Tigre! ¡tigre! Brillo ardiente, 


en las selvas de la noche. 


¿Qué inmortal mano, qué ojo 


pudo forjar tu terrible simetría? 

y que Borges recuerda de esta manera: 


Después vendrían otros tigres, 


El tigre de fuego de Blake; 


Aquí la referencia indudable de la metamorfosis de Zeus en lluvia de oro para poder tomar a Danae, que estaba enclaustrada por su padre para que no conociera varón, pues su hijo Perseo habría de ser la causa, según el oráculo, de la muerte de su abuelo: 

Después vendrán otros oros 

El metal amoroso que era Zeus, 

El anillo del que habla aquí es el anillo de Odín que tenía la virtud de gotear oro con la propia forma y peso del anillo original en cada novena noche y que está referido en la Edda Menor de Snorri Sturluson, capítulo 49 y, como él mismo consigna en nota final, su nombre Draupnir: 

El anillo que cada nueve noches 

Engendra nueve anillos y éstos, nueve, 

Y no hay un fin. 


El color amarillo lo celebrará de manera acusada en su conferencia sobre la ceguera en Siete noches, donde se lamentará de haber perdido los colores poco a poco, el rojo, el negro que tanta alegría le dieron en otro tiempo, agregando que ahora sólo consigue ver algunas luces, y especialmente el amarillo: 

Con los años fueron dejándome 

Los otros hermosos colores 

Y ahora sólo me quedan 

La vaga luz, la inextricable sombra 

Y el oro del principio 





Su final es singularmente efectivo pues suma a los grandes valores de la naturaleza los de la tradición, y aún más el elemento personal, afectivo, íntimo del cabello de la amada, como Paul Celan recordará el cabello dorado de su madre en “Todesfugue”: Dein goldenes Haar Margarete / Dein aschenes Haar Sulamith. 


Oh ponientes, oh tigres, oh fulgores 

Del mito y de la épica, 

Oh un oro más precioso, tu cabello 

Que ansían estas manos. 

Análisis de la forma 

El Oro de los Tigres 



Has/ta/ la ho/ra/ del/ o/ca/so a/ma/ri/llo/ 11 sílabas, terminación grave 

Cuán/tas/ ve/ces/ ha/bré/ mi/ra/do/ 9 sílabas, terminación grave 

Al/ po/de/ro/so/ ti/gre/ de/ Ben/ga/la/ 11 sílabas, terminación grave 

Ir/ y/ ve/nir/ por/ el/ pre/des/ti/na/do/ ca/mi/no/ 14 sílabas, terminación grave 

De/trás/ de/ los/ ba/rro/tes/ de hie/rro/, 9 sílabas, terminación grave 

Sin/ sos/pe/char/ que e/ran/ su/ cár/cel./ 9 sílabas, terminación grave 

Des/pués/ ven/drí/an/ o/tros/ ti/gres,/ 9 sílabas, terminación grave 

El ti/gre/ de/ fue/go/ de/ Blake;/ 9 sílabas, terminación aguda 

Des/pués/ ven/drí/an/ o/tros/ o/ros,/ 9 sílabas, terminación grave 

El me/tal/ a/mo/ro/so/ que e/ra/ Ze/us,/ 11 sílabas, terminación grave 

El a/ni/llo/ que/ ca/da/ nue/ve/ no/ches/ 11 sílabas, terminación grave 

En/gen/dra/ nue/ve a/ni/llos/ y es/tos,/ nue/ve/, 11 sílabas, terminación grave 

Y/ no hay/ un/ fin./ 5 sílabas, terminación aguda 

Con/ los/ a/ños/ fue/ron/ de/ján/do/me/ 9 sílabas, terminación esdrújula 

Los/ o/tros/ her/mo/sos/ co/lo/res/ 9 sílabas, terminación grave 

Y aho/ra/ só/lo/ me/ que/dan/ 7 sílabas, terminación grave 

La/ va/ga/ luz,/ la i/nex/tri/ca/ble/ som/bra/ 11 sílabas, terminación grave 

Y el/ o/ro/ del/ prin/ci/pio./ 7 sílabas, terminación grave 


Oh/ po/nien/tes,/ oh/ ti/gres/, oh/ ful/go/res/ 11 sílabas, terminación grave 



Del/ mi/to y/ de/ la/ é/pi/ca,/ 7 sílabas, terminación esdrújula 



Oh/ un/ o/ro/ más/ pre/cio/so/, tu/ ca/be/llo/ 11 sílabas, terminación grave 



Que an/sí/an/ es/tas/ ma/nos./ 7 sílabas, terminación grave 


Poema compuesto de veintidós versos; de versificación libre, pero con sonoridades regulares de sílabas impares, con terminaciones en 5, 7 9, 11 y el 14 alejandrino que se toma por impar por los hemistiquios en 7 impar , como en la silva moderna.

lunes, 15 de octubre de 2018

Huelga. Gioconda Belli



Huelga. Gioconda Belli 

Quiero una huelga donde vayamos todos,
Una huelga de brazos, de piernas de cabellos, 
Una huelga naciendo en cada cuerpo. 
Quiero una huelga
De obreros 
De palomas 
De choferes 
De flores 
De técnicos 
De niños 
De médicos 
De mujeres.
Quiero una huelga grande
Que hasta el amor alcance. 
Una huelga donde todo se detenga,
El reloj 
Las fábricas 
El plantel 
Los colegios 
El bus 
Los hospitales 
La carretera 
Los puertos. 
Una huelga de ojos, de manos y de besos, 
Una huelga donde respirar no sea permitido 
Una huelga donde nazca el silencio 
Para oír los pasos del tirano que se marcha.