viernes, 19 de octubre de 2018

El oro de los tigres/...Jorge Luis Borges




En Poema para leer un viernes por la tarde, nuestro editor, el poeta Mario Bojórquez, nos recomienda leer El oro de los tigres, celebrado poema de Jorge Luis Borges, una figura fundamental de la literatura universal. Acompaña a este poema una lúcida explicación del propio Mario Bojórquez.


El oro de los tigres 


Hasta la hora del ocaso amarillo 

Cuántas veces habré mirado 

Al poderoso tigre de Bengala 

Ir y venir por el predestinado camino 

Detrás de los barrotes de hierro, 

Sin sospechar que eran su cárcel. 

Después vendrían otros tigres, 

El tigre de fuego de Blake; 

Después vendrían otros oros, 


El metal amoroso que era Zeus, 

El anillo que cada nueve noches 

Engendra nueve anillos y éstos, nueve, 

Y no hay un fin. 

Con los años fueron dejándome 

Los otros hermosos colores 

Y ahora sólo me quedan 

La vaga luz, la inextricable sombra 

Y el oro del principio. 

Oh ponientes, oh tigres, oh fulgores 

Del mito y de la épica, 

Oh un oro más precioso, tu cabello 

Que ansían estas manos. 




Jorge Luis Borges nació en Buenos Aires, Argentina el 24 de agosto del año 1899. Sus padres fueron el psicólogo y abogado Jorge Guillermo Borges y Leonor Acevedo. Su madre, de familia longeva, lo acompañó a lo largo de su vida. No tuvo hijos, sin embargo se casó en dos ocasiones, María Kodama, su segunda esposa, fue su alumna y compañera de aventuras literarias en sus últimos años. Con una obra considerable en tres géneros literarios, la poesía, el cuento y el ensayo, Borges se convirtió en la segunda mitad del siglo veinte, en una figura de importancia capital para la literatura mundial y para la lengua española. Recibió los más importantes premios literarios de su época entre ellos el Cervantes y el Formentor, pero sin jamás obtener el premio Nobel, lo cual sigue considerándose en el mundo de habla hispánica como una injusticia. Murió el 14 de junio de 1986 en la ciudad de Ginebra, Suiza, donde en su juventud, había estudiado la preparatoria en medio de un largo periplo de su familia por Europa cuando corrían los tiempos de la primera guerra mundial. A su paso por España en la segunda década del siglo veinte, se vinculó a los movimientos de vanguardia como el ultraísmo, abandonando posteriormente su ejercicio, participó como Jefe de Redacción de la revista Sur y allí conoció a sus maestros, Leopoldo Lugones en el verso y Alfonso Reyes en la prosa. Entre sus obras principales figuran en poesía: El Hacedor (1960), El otro, el mismo (1964) y Elogio de la sombra(1969); en narrativa: Ficciones (1944), El aleph (1949) y El informe de Brodie (1970); en ensayo: Historia de la eternidad (1936), Historia Universal de la infamia (1935) y Otras inquisiciones (1952). 

Este poema es el final de una etapa en la obra de Borges, con él concluye el tomo preparado por el autor para la editorial Emecé: Obras Completas 1923-1972, que será su temprano testamento literario. Hasta la hora de su muerte en 1986, Borges seguirá escribiendo y publicando diversos tomos de narrativa y poesía a los que finalmente se sumará Los conjurados, publicado precisamente en ese año. “El oro de los tigres” precisa en su clara factura poética uno de los temas que acompañará la obra y la vida del poeta: la terrible noción de que vivimos encerrados en una ergástula sombría y que sólo los ardidos huecos que los barrotes permiten a la luz, son la única oportunidad que tenemos de observar al mundo. En este libro, El oro de los tigres, en el apartado “Trece Monedas”, hay un hermoso poema donde Borges trata de liberarse de esa cárcel que es una abstracción, la celda de dobles barrotes: el tiempo y el espacio: 


LLUEVE 

¿En qué ayer, en qué patios de Cartago, 

Cae también esta lluvia? 


Es a través de la lluvia que se rompen esas dos coordenadas que nos hacen reales, el tiempo (en qué ayer) y el espacio (en qué patios de Cartago). En otro poema antiguo, “La lluvia” de El Hacedor (1960), Borges ensayó esta fórmula de un modo menos eficaz pero más entrañable: La tarde se ha aclarado/ pues ya cae la lluvia minuciosa./ ¿Cae o cayó? La lluvia es una cosa/ que sin duda sucede en el pasado. Desde los primeros versos del poema “El oro de los tigres”, el autor nos está ofreciendo las claves de lectura que habremos de seguir en el análisis: 

Hasta la hora del ocaso amarillo 

Cuántas veces habré mirado 

Al poderoso tigre de Bengala 

Ir y venir por el predestinado camino 

Detrás de los barrotes de hierro, 

Sin sospechar que eran su cárcel. 

Aquí encontramos dos referencias intertextuales de poderosa fijación por una parte el poema de “La pantera”, de Rainer Maria Rilke de 1902: 

Del deambular de las barras se ha cansado tanto 

su mirada, que ya nada retiene. 

Es como si hubiera mil barras 

y detrás de mil barras ningún mundo hubiese. 

y que el propio Borges recuperará apenas unas páginas atrás de este mismo 

libro con el mismo título “La Pantera”: 

Tras los fuertes barrotes la pantera 

Repetirá el monótono camino 

Que es (pero no lo sabe) su destino 

De negra joya, aciaga y prisionera. 

Y por otra parte el poema en prosa de Ramón López Velarde, “Obra Maestra” de 1923: 

El tigre medirá un metro. Su jaula tendrá algo más de un metro cuadrado. La fiera no se da punto de reposo. Judío errante sobre sí mismo, describe el signo del infinito con tan maquinal fatalidad, que su cola, a fuerza de golpear contra los barrotes, sangra de un solo sitio. 


El soltero es el tigre que escribe ochos en el piso de la soledad. No retrocede ni avanza. 


Para avanzar, necesita ser padre. Y la paternidad asusta porque sus responsabilidades son eternas. 


Seguirán las referencias intertextuales con el famoso “Tyger! Tyger!”, de William Blake, que se podría traducir así: 

¡Tigre! ¡tigre! Brillo ardiente, 


en las selvas de la noche. 


¿Qué inmortal mano, qué ojo 


pudo forjar tu terrible simetría? 
y que Borges recuerda de esta manera: 


Después vendrían otros tigres, 


El tigre de fuego de Blake; 


Aquí la referencia indudable de la metamorfosis de Zeus en lluvia de oro para poder tomar a Danae, que estaba enclaustrada por su padre para que no conociera varón, pues su hijo Perseo habría de ser la causa, según el oráculo, de la muerte de su abuelo: 

Después vendrán otros oros 

El metal amoroso que era Zeus, 

El anillo del que habla aquí es el anillo de Odín que tenía la virtud de gotear oro con la propia forma y peso del anillo original en cada novena noche y que está referido en la Edda Menor de Snorri Sturluson, capítulo 49 y, como él mismo consigna en nota final, su nombre Draupnir: 

El anillo que cada nueve noches 

Engendra nueve anillos y éstos, nueve, 

Y no hay un fin. 


El color amarillo lo celebrará de manera acusada en su conferencia sobre la ceguera en Siete noches, donde se lamentará de haber perdido los colores poco a poco, el rojo, el negro que tanta alegría le dieron en otro tiempo, agregando que ahora sólo consigue ver algunas luces, y especialmente el amarillo: 

Con los años fueron dejándome 

Los otros hermosos colores 

Y ahora sólo me quedan 

La vaga luz, la inextricable sombra 

Y el oro del principio 





Su final es singularmente efectivo pues suma a los grandes valores de la naturaleza los de la tradición, y aún más el elemento personal, afectivo, íntimo del cabello de la amada, como Paul Celan recordará el cabello dorado de su madre en “Todesfugue”: Dein goldenes Haar Margarete / Dein aschenes Haar Sulamith. 


Oh ponientes, oh tigres, oh fulgores 

Del mito y de la épica, 

Oh un oro más precioso, tu cabello 

Que ansían estas manos. 


Análisis de la forma 


El Oro de los Tigres 



Has/ta/ la ho/ra/ del/ o/ca/so a/ma/ri/llo/ 11 sílabas, terminación grave 

Cuán/tas/ ve/ces/ ha/bré/ mi/ra/do/ 9 sílabas, terminación grave 

Al/ po/de/ro/so/ ti/gre/ de/ Ben/ga/la/ 11 sílabas, terminación grave 

Ir/ y/ ve/nir/ por/ el/ pre/des/ti/na/do/ ca/mi/no/ 14 sílabas, terminación grave 

De/trás/ de/ los/ ba/rro/tes/ de hie/rro/, 9 sílabas, terminación grave 

Sin/ sos/pe/char/ que e/ran/ su/ cár/cel./ 9 sílabas, terminación grave 

Des/pués/ ven/drí/an/ o/tros/ ti/gres,/ 9 sílabas, terminación grave 

El ti/gre/ de/ fue/go/ de/ Blake;/ 9 sílabas, terminación aguda 

Des/pués/ ven/drí/an/ o/tros/ o/ros,/ 9 sílabas, terminación grave 

El me/tal/ a/mo/ro/so/ que e/ra/ Ze/us,/ 11 sílabas, terminación grave 

El a/ni/llo/ que/ ca/da/ nue/ve/ no/ches/ 11 sílabas, terminación grave 

En/gen/dra/ nue/ve a/ni/llos/ y es/tos,/ nue/ve/, 11 sílabas, terminación grave 

Y/ no hay/ un/ fin./ 5 sílabas, terminación aguda 

Con/ los/ a/ños/ fue/ron/ de/ján/do/me/ 9 sílabas, terminación esdrújula 

Los/ o/tros/ her/mo/sos/ co/lo/res/ 9 sílabas, terminación grave 

Y aho/ra/ só/lo/ me/ que/dan/ 7 sílabas, terminación grave 

La/ va/ga/ luz,/ la i/nex/tri/ca/ble/ som/bra/ 11 sílabas, terminación grave 

Y el/ o/ro/ del/ prin/ci/pio./ 7 sílabas, terminación grave 

Oh/ po/nien/tes,/ oh/ ti/gres/, oh/ ful/go/res/ 11 sílabas, terminación grave 

Del/ mi/to y/ de/ la/ é/pi/ca,/ 7 sílabas, terminación esdrújula 

Oh/ un/ o/ro/ más/ pre/cio/so/, tu/ ca/be/llo/ 11 sílabas, terminación grave 

Que an/sí/an/ es/tas/ ma/nos./ 7 sílabas, terminación grave 

Poema compuesto de veintidós versos; de versificación libre, pero con sonoridades regulares de sílabas impares, con terminaciones en 5, 7 9, 11 y el 14 alejandrino que se toma por impar por los hemistiquios en 7 impar , como en la silva moderna.

lunes, 15 de octubre de 2018

Huelga. Gioconda Belli



Huelga. Gioconda Belli 

Quiero una huelga donde vayamos todos,
Una huelga de brazos, de piernas de cabellos, 
Una huelga naciendo en cada cuerpo. 
Quiero una huelga
De obreros 
De palomas 
De choferes 
De flores 
De técnicos 
De niños 
De médicos 
De mujeres.
Quiero una huelga grande
Que hasta el amor alcance. 
Una huelga donde todo se detenga,
El reloj 
Las fábricas 
El plantel 
Los colegios 
El bus 
Los hospitales 
La carretera 
Los puertos. 
Una huelga de ojos, de manos y de besos, 
Una huelga donde respirar no sea permitido 
Una huelga donde nazca el silencio 
Para oír los pasos del tirano que se marcha.

viernes, 12 de octubre de 2018

12 de Octubre día de la Resistencia Indígena



Desarrollo


Los pueblos indios, pese a la profunda y duradera destrucción provocada por la conquista y pese al intenso proceso de aculturación a que se les somete, conservan cierta capacidad de resistencia y desde el inicio de la colonización expresan su protesta y su rechazo a la dominación colonial. Los mecanismos de defensa fueron variados, desde la resistencia pasiva o la simple huida hasta la rebelión armada, o también la adaptación, siquiera aparente, fórmula escogida, por ejemplo, por los indígenas de la península de Santa Elena (Ecuador), que adoptan muy pronto la lengua y la indumentaria españolas pero mantienen sus costumbres y una relativa independencia en sus pueblos. Pero al margen del rechazo a la integración manifestado por los indios de algunas áreas (norte de México, centro de Chile) que resistieron a la conquista durante mucho tiempo, casi hasta el fin de la época colonial, entre los indios sometidos pocas veces la resistencia llegó a plasmarse en un verdadero movimiento de masas, aunque son frecuentes los motines espontáneos, muy localizados y de corta duración, dirigidos casi siempre contra los corregidores o los curas, como la rebelión de los zendales, en Chiapas (1712) o la de Jacinto Canek en Quisteil, Yucatán (1761). Hay también, sin embargo, verdaderas rebeliones indígenas con fuerte impacto en la vida económica y social de la región en que se producen, como la de Juan Santos Atahualpa en la provincia de Tarma (Perú), a partir de 1742. El caso paradigmático lo proporciona la sublevación de Túpac Amaru, una impresionante conmoción armada que, al coincidir en el tiempo con otros dos grandes levantamientos de masas (Túpac Catari en Bolivia y los comuneros del Socorro en Colombia), puso en serio peligro el sistema colonial español: como años después diría Godoy, fue una "gran borrasca" que barrió toda Suramérica.


La rebelión tupamarista reviste una importancia especial por la personalidad de su jefe, por su extensión y su arraigo, pero sobre todo por sus objetivos: supresión de gravámenes y explotación (aduana, alcabalas, repartos forzosos de mercancías), eliminación de formas de trabajo degradantes (mitas, obrajes), ruptura con España y restauración del poder inca bajo nuevas formas, manteniendo la religión católica (coronación de Túpac Amaru como "José I, por la gracia de Dios Inca Rey del Perú..."), y unión de todos los peruanos (los paisanos, sin distinción de razas) en contra de los europeos intrusos. Se trata, pues, de un programa utópico, especialmente en su apelación a la solidaridad y la unidad peruana, incluyendo a los amados criollos, que desde luego no se unieron al movimiento sino que lo combatieron. La rebelión tupamarista comenzó el día 4 de noviembre de 1780, con la detención del corregidor de Tinta, Antonio de Arriaga, que seis días después es ejecutado públicamente en la plaza de Tungasuca. A partir de este momento, y desde su epicentro en la provincia de Tinta, la rebelión se expande con gran rapidez tanto hacia el norte (hasta el Cuzco) como hacia el sur, llegando hasta el lago Titicaca para penetrar finalmente en territorio de la Audiencia de Charcas, hoy Bolivia. Se movilizan decenas de miles de personas, tanto por parte de los rebeldes como de las autoridades coloniales, siendo los principales hechos de armas la batalla de Sangarará (18 de noviembre), el asedio del Cuzco (del 28 de diciembre al 6 de enero de 1781) y la batalla de Tinta (6 de abril), que supone la derrota y captura de Túpac Amaru (por la traición de uno de los suyos) y otros jefes rebeldes. Tras el correspondiente juicio, el visitador José Antonio de Areche dicta la sentencia (15 de mayo) condenando a muerte a José Gabriel, su esposa, su hijo mayor y otros reos, todos los cuales son ejecutados en la plaza del Cuzco el día 18 de mayo de 1781. Comienza entonces la segunda fase del movimiento tupamarista, que será mucho más sangrienta que la primera y se prolongará durante todo el año 1781, bajo el liderazgo de Diego Cristóbal Túpac Amaru (primo hermano de José Gabriel), extendiéndose hasta el norte de Argentina y Chile y enlazando en el altiplano boliviano con la rebelión de Túpac Catari (Julián Apasa Sisa, el más importante caudillo indígena altoperuano, que será ejecutado el 13 de noviembre de 1781). Sucesos notables de esta etapa son la conquista de Sorata y el prolongado y penoso asedio de la ciudad de La Paz. Finalmente, los rebeldes aceptan el indulto general ofrecido por el virrey y el 11 de diciembre de 1781 se firma el tratado de paz, que a comienzos de 1783 será violado por las autoridades coloniales al ordenar, con el pretexto de "nueva sublevación", la detención y posterior ejecución de los principales protagonistas de los sucesos anteriores, incluido Diego Cristóbal el 19 de julio de 1783. Termina así la gran rebelión iniciada en noviembre de 1780, aunque durante mucho tiempo continuará el gran miedo de españoles y criollos ante las masas indígenas, miedo que contribuirá a reforzar el conservadurismo político de los peruanos.


jueves, 20 de septiembre de 2018

Un astronauta y una bruja- bruja-bruja-bruja



Basado en la gran canción de la bersuit vergarabat (Desconexion Sideral)

Un astronauta y una bruja
viajan en una burbuja derechito para el sol,
ese fuego que creció...
Si se calienta el detergente
y revienta eso que sienten
pueden perder el control,
y también la conexión,
certidumbre o ilusión
epidérmica ficción.
El cree en naves espaciales
y en efectos especiales
que nunca verificó
que en su puta vida vio...
Ella practica con escobas
ve el futuro en una bola
que un colgado le vendió
y también la convenció
de su poder interior
esa magia de cartón....
En el aire, ruegan gotas de amor
gotas de amor....
El vago juega con la idea
de crear un gran sistema

que permita otra fusión
otro tipo de valor...
Pero la bruja lo contiene
y adivina lo que quiere
por que él ya fue y volvió
al infierno del terror
a ese mundo tan glotón
que te come el corazón...
A veces pasa que la fiebre
sube misteriosamente
y se retira sin razón,
como toda aparición...
Una burbuja reventada
ya no significa nada
y abatidos van los dos
sin creencia o religión
alejándose del sol
en opuesta dirección....
Un retorno eterno
al vacío, al vacío...
Un retorno eterno
al vacío, VACÍOS...


NUNCA LA VIDA ES TAN PRECISA
NADIE TIENE ESA FIJA
QUE TE SACA DEL MONTÓN
Y TE MUESTRA ALGO MEJOR...
NI EL ASTRONAUTA NI LA BRUJA
SABEN QUÉ HACER CON LA CULPA
Y EL MIEDO QUE LES DEJÓ
SU SIDERAL DESCONEXIÓN....

En el aire , ruegan
gotas de amor gotas de amor...








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La bruja, la bruja
se quedó encerrada
en una burbuja.
La bruja, la boba
con escoba y todo
con todo y escoba.
Está prisionera
chillando y pateando
de mala manera.
Tiene un solo diente
orejas de burro
y un rulo en la frente.
Que llore, que gruña
que pique su cárcel
con diente y con uña.
Que salte, que ruede
que busque la puerta
que salga si puede.
¡Se quedó la bruja
presa para siempre
en una burbuja!



María Elena Walsh.

sábado, 1 de septiembre de 2018

Ingravidez (Joan Pined)




Ingravidez


Cuando tú me vienes

yo me iba, cuando te quedas

me abrazas la sonrisa con tus labios.

Me siento triste cuando te vas muy sola,

yo quedo sin belleza en ese instante.

Me arrastra la soledad hacia un abismo

que no consigo rescatarte de lo mismo.



Logro encontrar de nuevo una sonrisa tuya,

una caricia tierna, un delicado gesto,

una simple voz que alienta mis miradas

las tuyas, tus palabras, las mías…

necesariamente delicadas en

lo estrecho, ese momento

donde precisamente estamos

siempre de acuerdo. -













Deseo de un verso que transcurra

en un pensamiento despacio,

un poema cantado levemente …

en un sentimiento armado de paciencia

con una alegría tierna

de espacios sin miedos del vacío

al vacío de alegrías y angustias

de mentes/ almas que se juntan

manos que aprietan,

pies caminantes

bellas ilusiones sin alterar las aguas.



Sueño con hermosos ríos

derramados/ fluyendo

en cascadas cristalinas

placenteras/ sonidos armoniosos,

que gotean/ golpean la vida obsequiosa

de un camino/ de una línea/ de giros

de unas vidas tan dulces/ tan sencillas/

que habita en nuestra desnudez

el antagonismo gravitatorio/

ardiente de centro de cimas

de simas/ de filos que cortan la piel

y el abismo que muerde

impostergable…

impaciente…

instante/que se llama vida

del final de finales

del diálogo amoroso… (…) …



©José Ángel Pineda, 01 de septiembre del 2018