jueves, 10 de abril de 2008

Mi Tapera (1894)


Entre los pastos tirada como una prenda perdida y en el silencio escondida como caricia robada, completamente rodeada por el cardo y la flechilla que como larga golilla van bajando a la ladera está una triste tapera descansando en la cuchilla.

Alli, en ese suelo fué donde mi rancho se alzaba, donde contento jugaba, donde a vivir empecé, donde cantando ensillé mil veces al pingo mio, en esas horas de frío en que la mańana llora, cuando se moja la aurora com el vapor del rocío.

Donde mi vida pasaba entre goces verdaderos, donde en los ańos primeros satisfecho retozaba, donde el ombú conversaba con la calandria cantora, donde noche seductora cuidó el sueńo de mi cuna, con un beso de la luna sobre el techo de totora.

Donde resurgen valientes, mezcladas con los terrones, las rosadas ilusiones de mis horas inocentes, donde delirios sonrientes brotar a millares ví, donde palpitar sentí, llenas de afecto profundo, cosas chicas para el mundo pero grandes para mí.

Donde el aire perfumado está de risas escrito, y donde en cada pastito hay un recuerdo clavado: tapera que mi pasado con colores de amapola entusiasmada enarbola, y que siempre que la miro dejo sobre ella un suspiro para que no esté tan sola.

Elias Regules