miércoles, 16 de abril de 2008

Sueńo trepar a tu cuerpo


Amor no... No puedo llamarte de otra manera
Si te digo un nombre de mujer, me suena destemplado
Solo te percibo intensa y dulce si te digo amor.
Quiero aproximarme lento, controlado y codicioso
Con la fuerza que indispensable para conquistarte.

Sueńo trepar tu cuerpo por las luces de tu alma
Quiero sentirte como una espléndida ciudad
Recorrer todas tus calles y tus plazas alegóricas,
Donde ninguna es igual, pero todas huelen a ti
Admirar el parpadeo de tus ojos en la vitrina de tu iris
Por ser dulce atractiva e imantada; soy tu ave cautiva.

¡Serás la mas dulce y hermosa!... bueno porque yo lo digo
Porque te declaro a mi antojo, alma de mieles y frutales.
Subiré lento a cada rama y gustaré goloso cada fruto
Cada uno de ellos distinto en su forma y contenido
Pero todos serán mieles, de tus primavera y veranos
De tu fragancia se impregnan mis manos y mis dedos.

Anhelo vivir tu alegría y sabrosura a manos llenas
Te pido que seas la reina que beses mi boca con tu dicha
Que tiembles mi cuerpo y estrelles mi alma cuando pases
Prometo ser atalaya con ojos, para vigilar tu desnudez
Pletórico cometa de chocolate para endulzar tus labios

Soy adicto a tu amor de mujer huidiza; no juego al olvido
Con mis manos esculpo tu cuerpo, digito tu piel en cada poro
Viajo los caminos de tu templo de rituales y placeres
En este vuelo breve en que te imagino sedante y olorosa
Radiante, múltiple e indisoluble a mis ojos cautivo.


Héctor Torres Toro