domingo, 9 de noviembre de 2008

Un tal Jesús





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Nos acusaron de herejes y de vulgares.Pero en los campos del Baoruco dominicano y en los barrios de Managua la gente descubría un nuevo rostro de Jesús de Nazaret, moreno y sonriente.
La autoridades religiosas condenaron a Un tal Jesús y lo prohibieron con amenazas y hasta excomuniones. En realidad, nos estaban haciendo propaganda gratis. Porque cada vez los programas se escuchaban en más emisoras y los libros pasaban de mano en mano. Un tal Jesús fue primero una radionovela en doce docenas de capítulos. Nuestro desafío era grande: poner humor y lenguaje cotidiano en los esquemáticos relatos del Evangelio, presentar a Jesús como un hombre real apasionado por la justicia, reconstruir el escenario histórico y cultural en que vivió. Y a todo esto, ponerle un punto de sal latinoamericana. Esta producción no hubiera sido posible sin el apoyo de Franziska Moser, Elena Otero y Manuel Olivera, audaces directivos de SERPAL. Tampoco sin la impaciente complicidad de Nivio López Vigil, el mejor crítico de la obra.


María y José Ignacio López Vigil