Naturalezas muertas

martes 22 de abril de 2008 en 13:14

El mundo pinta naturalezas muertas, sucumben los bosques naturales, se derriten los polos, el aire se hace irrespirable y el agua intomable, se plastifican las flores y la comida, y el cielo y la tierra se vuelven locos de remate. Y mientras todo esto ocurre, un país latinoamericano, Ecuador, está discutiendo una nueva Constitución. Y en esa Constitución se abre la posibilidad de reconocer, por primera vez en la historia universal, los derechos de la naturaleza. La naturaleza tiene mucho que decir, y ya va siendo hora de que nosotros, sus hijos, no sigamos haciéndonos los sordos. Y quizás hasta Dios escuche la llamada que suena desde este país andino, y agregue el undécimo mandamiento que se le había olvidado en las instrucciones que nos dio desde el monte Sinaí: “Amarás a la naturaleza, de la que formas parte”. Un objeto que quiere ser sujeto Durante miles de años, casi toda la gente tuvo el derecho de no tener derechos. En los hechos, no son pocos los que siguen sin derechos, pero al menos se reconoce, ahora, el derecho de tenerlos; y eso es bastante más que un gesto de caridad de los amos del mundo para consuelo de sus siervos. ¿Y la naturaleza? En cierto modo, se podría decir, los derechos humanos abarcan a la naturaleza, porque ella no es una tarjeta postal para ser mirada desde afuera; pero bien sabe la naturaleza que hasta las mejores leyes humanas la tratan como objeto de propiedad, y nunca como sujeto de derecho. Reducida a mera fuente de recursos naturales y buenos negocios, ella puede ser legalmente malherida, y hasta exterminada, sin que se escuchen sus quejas y sin que las normas jurídicas impidan la impunidad de sus criminales. A lo sumo, en el mejor de los casos, son las víctimas humanas quienes pueden exigir una indemnización más o menos simbólica, y eso siempre después de que el daño se ha hecho, pero las leyes no evitan ni detienen los atentados contra la tierra, el agua o el aire. Suena raro, ¿no? Esto de que la naturaleza tenga derechos... Una locura. ¡Como si la naturaleza fuera persona! En cambio, suena de lo más normal que las grandes empresas de Estados Unidos disfruten de derechos humanos. En 1886, la Suprema Corte de Estados Unidos, modelo de la justicia universal, extendió los derechos humanos a las corporaciones privadas. La ley les reconoció los mismos derechos que a las personas, derecho a la vida, a la libre expresión, a la privacidad y a todo lo demás, como si las empresas respiraran. Más de 120 años han pasado y así sigue siendo. A nadie le llama la atención. Gritos y susurros Nada tiene de raro, ni de anormal, el proyecto que quiere incorporar los derechos de la naturaleza a la nueva Constitución de Ecuador. Este país ha sufrido numerosas devastaciones a lo largo de su historia. Por citar un solo ejemplo, durante más de un cuarto de siglo, hasta 1992, la empresa petrolera Texaco vomitó impunemente 18 mil millones de galones de veneno sobre tierras, ríos y gentes. Una vez cumplida esta obra de beneficencia en la Amazonia ecuatoriana, la empresa nacida en Texas celebró matrimonio con la Standard Oil. Para entonces, la Standard Oil de Rockefeller había pasado a llamarse Chevron y estaba dirigida por Condoleezza Rice. Después un oleoducto trasladó a Condoleezza hasta la Casa Blanca, mientras la familia Chevron-Texaco continuaba contaminando el mundo. Pero las heridas abiertas en el cuerpo de Ecuador por la Texaco y otras empresas no son la única fuente de inspiración de esta gran novedad jurídica que se intenta llevar adelante. Además, y no es lo de menos, la reivindicación de la naturaleza forma parte de un proceso de recuperación de las más antiguas tradiciones de Ecuador y de América toda. Se propone que el Estado reconozca y garantice el derecho a mantener y regenerar los ciclos vitales naturales, y no es por casualidad que la Asamblea Constituyente ha empezado por identificar sus objetivos de renacimiento nacional con el ideal de vida del sumak kausai. Eso significa, en lengua quichua, vida armoniosa: armonía entre nosotros y armonía con la naturaleza, que nos engendra, nos alimenta y nos abriga y que tiene vida propia, y valores propios, más allá de nosotros. Esas tradiciones siguen milagrosamente vivas, a pesar de la pesada herencia del racismo que en Ecuador, como en toda América, continúa mutilando la realidad y la memoria. Y no son sólo el patrimonio de su numerosa población indígena, que supo perpetuarlas a lo largo de cinco siglos de prohibición y desprecio. Pertenecen a todo el país, y al mundo entero, estas voces del pasado que ayudan a adivinar otro futuro aposible. Desde que la espada y la cruz desembarcaron en tierras americanas, la conquista europea castigó la adoración de la naturaleza, que era pecado de idolatría, con penas de azote, horca o fuego. La comunión entre la naturaleza y la gente, costumbre pagana, fue abolida en nombre de Dios y después en nombre de la civilización. En toda América, y en el mundo, seguimos pagando las consecuencias de ese divorcio obligatorio.

Eduardo Galeano


Espero la noche

lunes 21 de abril de 2008 en 22:47

Espero la noche para tu llegada
Soñando con ilusión
Una entrega de amor y pasión
Mi corazón salta de alegría
cuando te acercas
besas mis labios y tu
lengua juega en mi boca
me enciendes al tocar mi piel
has robado mi alma
me desnudas lentamente
haciendo de cada instante una tortura
te has convertido en mi vicio
en mi danza favorita
tus caricias me elevan al cielo
exploto de placer,
me quedo rendida en tus brazos
esperando el amanecer.
DESPERTAR EN TI ES MI ILUSIÒN
Y AMARTE SERA MI DEVOCIÒN
TUYA POR SIEMPRE
NANCY TORRES

Quiero ser la dueña

en 22:43



















Quiero ser la dueña de tus pasiones

que en mi piel plasmes tus deseos

que me hagas vibrar al sentir tus emociones

que cada noche pruebes la miel de mi boca

y sientas la humedad de mi cuerpo

Eres el hombre que quiero y deseo tener

en mi cama.

Tus caricias me han convertido

en mujer ardiente

que estalla al roce de tu cuerpo

Despiertas mis sentidos

Conquistando mi corazòn

hasta hacerme perder la razòn

Atandome al fuego y al deseo

Llenando de ilusiòn

y un despertar diferente

sintiendo el amor

para nunca perderte.

QUIERO ESTAR POR SIEMPRE EN TU CORAZON

TE AMO

NANCY TORRES




Vienes a mí

en 22:36

Eres como las olas del mar

en un instante vienes a mí

me cubre de caricias y besos

me haces sentir, vivir y amarte

cada momento

me bañas con tu ternura y tu hombría

dejando huellas en mi cuerpo

eres el único en mi vida

mi aire y mi más preciado sueño.

Contigo las noches dejaron de ser frías

nos entregamos a la pasión y al deseo

sedientos de beber de nuestros cuerpos.

recibiendo un rayo de luz

que alegra nuestros días.

Siembras en mi alma

esperanza de un gran amor

entregando cuerpo, alma y corazón.

TE AMO

Nancy

en 22:27

Art. Michelle

en 22:23

Tus manos

en 22:07

Recordándote

en 21:28

Estoy contemplando un mar azul
el reventar de sus olas
una sensaciòn exquisita recorre mi cuerpo
al sentir la caricia de su brisa
sobre mi piel
recuerdos hermosos
vienen a mi mente
recordar el sabor de tus besos
y el calor de tu cuerpo
cierro los ojos, y te encuentro
en mis pensamientos
la noche que estuve en tus brazos
que fui tu mujer
me senti tan dichosa,
te entregue mi amor, mi pasiòn
y mi corazòn.
contemplamos el amanecer
abrazados
Recordando tus palabras...
Por siempre estaràs en mi alma
amandote por siempre
hasta la eternidad.

TE AMO MI AMOR

Como tinaja

en 1:39

Gioconda Belli

Como tinaja

En los días buenos,
de lluvia,
los días en que nos quisimos
totalmente,
en que nos fuimos abriendo
el uno al otro
como cuevas secretas;
en esos días, amor
en mi cuerpo como tinaja
recogió toda el agua tierna
que derramaste sobre mí
y ahora
en estos días secos
en que tu ausencia duele
y agrieta la piel,
y el agua sale de mis ojos
llena de tu recuerdo
a refrescar la aridez de mi cuerpo
tan vacío y tan lleno de vos.


Dios dijo

en 1:29

Dios dijo

Dios dijo:
Ama a tu prójimo como a ti mismo.
En mi país
el que ama a su prójimo
se juega la vida



Gioconda Belli


Cómo pesa el amor

en 1:07

Gioconda Belli

Cómo pesa el amor

Noche cerrada
ciega en el tiempo
verde como luna
apenas clara entre las luciérnagas.

Sigo la huella de mis pasos,
el doloroso retorno a la sonrisa,
me invento en la cumbre adivinada
entre árboles retorcidos.

Sé que algún día
se alzarán de nuevo
las yemas recién nacidas
de mi rojo corazón,
entonces, quizás,
oirás mi voz enceguecedora
como el canto de las sirenas;
te darás cuenta
de la soledad;
juntarás mi arcilla,
el lodo que te ofrecí,
entonces tal vez sabrás
cómo pesa el amor
endurecido.



¿Que sos Nicaragua?

en 0:34




Gioconda Belli

¿Qué sos Nicaragua?

¿Qué sos
sino un triangulito de tierra
perdido en la mitad del mundo?

¿Qué sos
sino un vuelo de pájaros
guardabarrancos
cenzontles
colibríes?

¿Qué sos
sino un ruido de ríos
llevándose las piedras pulidas y brillantes
dejando pisadas de agua por los montes?

¿Qué sos
sino pechos de mujer hechos de tierra,
lisos, puntudos y amenazantes?

¿Qué sos
sino cantar de hojas en árboles gigantes
verdes, enmarańados y llenos de palomas?

¿Qué sos?
sino dolor y polvo y gritos en la tarde,
-"gritos de mujeres, como de parto"-?

¿Qué sos
sino puńo crispado y bala en boca?

¿Qué sos, Nicaragua
para dolerme tanto?


Y Dios me hizo mujer

domingo 20 de abril de 2008 en 22:05


Gioconda Belli

Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueńos,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mańanas
y bendigo mi sexo.


El Parto

en 21:57

Gioconda Belli

Parto

Me acuerdo
cuando nació mi hija.

Yo era un solo dolor miedoso,
esperando ver salir de entre mis piernas
un sueńo de nueve meses
con cara y sexo.


Uno no escoge

sábado 19 de abril de 2008 en 16:47
Gioconda Belli

Uno no escoge

Uno no escoge el país donde nace;
pero ama el país donde ha nacido.

Uno no escoge el tiempo para venir al mundo;
pero debe dejar huella de su tiempo.

Nadie puede evadir su responsabilidad.

Nadie puede taparse los ojos, los oidos,
enmudecer y cortarse las manos.

Todos tenemos un deber de amor que cumplir,.
una historia que nacer
una meta que alcanzar.

No escogimos el momento para venir al mundo:
Ahora podemos hacer el mundo
en que nacerá y crecerá
la semilla que trajimos con nosotros.





La Suavidad Del Pan Que No Ha Nacido ********** Ana Istaru

en 16:22

La suavidad del pan que no ha nacido
sostiene sus caderas,
un lomo terso de venado,
la curvatura del melón,
altas mejillas donde escribió
su adiós final la espalda.
Cómo no amar a este varón
sentado en sus dos lunas,
volcado como un río sobre el lecho.
Amo su boca tocada por la abeja,
amo sus higos apretados,
amo esta órbita doblemente dulce:
detenidos ocasos sus dos nalgas,
oh gloria de la esfera, las dos copas
en que lo habrán vertido un día.
Su grávida ternura me devuelve
a las cosas más terrenas.
Los ángulos equinos, el traje circular del universo.
Cómo no amar a este varón tocado
con piel de albaricoque en la cadera.

De “La estación de fiebre y otros amaneceres” 1983

Ana Istaru

Sueńo trepar a tu cuerpo

miércoles 16 de abril de 2008 en 20:40

Amor no... No puedo llamarte de otra manera
Si te digo un nombre de mujer, me suena destemplado
Solo te percibo intensa y dulce si te digo amor.
Quiero aproximarme lento, controlado y codicioso
Con la fuerza que indispensable para conquistarte.

Sueńo trepar tu cuerpo por las luces de tu alma
Quiero sentirte como una espléndida ciudad
Recorrer todas tus calles y tus plazas alegóricas,
Donde ninguna es igual, pero todas huelen a ti
Admirar el parpadeo de tus ojos en la vitrina de tu iris
Por ser dulce atractiva e imantada; soy tu ave cautiva.

¡Serás la mas dulce y hermosa!... bueno porque yo lo digo
Porque te declaro a mi antojo, alma de mieles y frutales.
Subiré lento a cada rama y gustaré goloso cada fruto
Cada uno de ellos distinto en su forma y contenido
Pero todos serán mieles, de tus primavera y veranos
De tu fragancia se impregnan mis manos y mis dedos.

Anhelo vivir tu alegría y sabrosura a manos llenas
Te pido que seas la reina que beses mi boca con tu dicha
Que tiembles mi cuerpo y estrelles mi alma cuando pases
Prometo ser atalaya con ojos, para vigilar tu desnudez
Pletórico cometa de chocolate para endulzar tus labios

Soy adicto a tu amor de mujer huidiza; no juego al olvido
Con mis manos esculpo tu cuerpo, digito tu piel en cada poro
Viajo los caminos de tu templo de rituales y placeres
En este vuelo breve en que te imagino sedante y olorosa
Radiante, múltiple e indisoluble a mis ojos cautivo.


Héctor Torres Toro

Reminiscencias

en 20:27

Puedo relatar esa noche...
cada paso
cada vibración
en el teatro que hacíamos
de sentimientos,
eso de enmascarar la realidad
aquella que necesita
ser arrancada
para ser cierta.

Imágenes perfectas
tu rostro dibujado en
la penumbra de una música
de las entrañas...
suave, aguda, delicada
música que me permitía
llegar a donde no
podían mis palabras

Estaba despierto ?...
realidad no deseada
de mi ilusión de amor
atrapada en la formalidad
de dos desconocidos
que se escamotean
los sentimientos

Este decir, este recuerdo
de un sueño promisorio.. .
rara contradicción
de reminiscencia de "cosas" que pasan
de esas cosas
que se convierten en futuro.


Daniel Gutierrez

El Conjuro de Yosmary

domingo 13 de abril de 2008 en 17:41

Mientras realizaba mi conjuro indígena para bendecir los lazos que nos unen. Bautizada como "Princesa Yara", Diosa de la Naturaleza y del Amor, olor a orquídeas, sonrisa dulce y melancólica, los cabellos largos hasta la cintura, con tres hermosas flores abiertas tras las orejas. Así que ni se preocupen sobre las malos augurios que estaré allí para sellar bien las protecciones contra todo mal!


YOSMARY DELGADO

Siete inviernos

en 14:41


SIETE INVIERNOS
(A Alejandro Puga)

…And wingless truth and larvae lie
And eyeless hope and handless fear…
Edith Sitwell

I

¿El viaje aún? ¿ Partir

hacia lo que se desconoce?

¿A bordo de qué tren

o barco, de a pie? ¿Es posible

todavía, tiene algún razón,

algún sentido? ¿O sólo

queda la conformidad de estar vivo,

de respirar, de recordar

que una vez hubo y ahora no hay?

¿Puede constituir eso

la vida y no la sed de mar

en pleno desierto, el sueño

de mujer entre sombras,

de música en medio del silencio?

II

Pero está el fuego, que purifica. Y

la oscura verdad bajo el cieno.

Alguna mínima virtud luego de la vergüenza.

Horas en la oscuridad y un instante

ante una luz que enceguece.

Lo que se sabe y lo que se ignora.

La astilla, la paradoja, el acicate.

La mano amasa lo que la boca no comerá.

La boca muerde lo que debiera besar.

Oscuros pescadores en quemados arenales.

Oscuros náufragos en patios de cemento.

Qué surge de la tierra.

Qué orbita el cansancio.

Qué se hunde en la ceniza.

III

A través de la grieta el ojo descubre

lo que ya sabían los muros,

las raíces. Y es inútil la palabra.

Y es vano el juego del niño en el barro.

Porque al fin nada obtiene de si

el alimento, nada alcanza

lo que persigue, nada se transfigura.

Hasta el aire tiene peso.

Hasta los bailarines mueren en el fuego.

Hasta el pez acaba en la red o en la teología.

IV

¿Cómo debo llamarla? ¿Hermana,

máscara, hocico de lobo,

pozo o tejado, reflejo, laurel,

demonio? Siento

que cualquier palabra puede hacerlo

pero que ninguna puede alcanzarla

allí donde nace y consiste.

Huye, se extravía en la niebla.

Está detrás de mí, en el espejo.

Vive en una altura indefinida, inmedible.

No tiene peso, torna inútil la balanza.

V

Se helarán nuestras memorias

cuando la tierra que pisamos esté seca.

Se helarán ante nosotros las olas,

la Vía Láctea, el libro, el relámpago.

¿Cómo evitarlo? ¿Cómo

evitar que nos suceda

lo que va a sucedernos?

¿Por qué en toda playa,

cuando atardece, un cadáver de pez

y entre las galaxias, un galaxia oscura,

que ya no emite sonido ni luz?

¿Por qué no pueden ser eternos

el movimiento del nadador entre las olas,

el aroma de las rosas en el jardín,

nuestras imágenes reflejadas en charcos y espejos?

VI

Sumerge la mano en la sombra

y la cree, por un momento, agua.

No sueña.

Sueña con un maniquí bajo la lluvia.

Muere y despierta en la misma cama,

bajo la misma frazada.

Afuera, abejorros entre las flores,

lejanos ladridos de perros,

que no ve ni oye.

Al alba, como siempre,

habrá un llamado que no atenderá

y, del otro lado, de nuevo,

tal vez por última vez,

una boca pura, una música celeste y pura:

por qué no vamos al mar,

por qué en el mar no nos desnudamos.

VII

Ésta es la casa. No es sólo fe,

ni sueño, ni voluntad, ni deseo.

Es ardua y dura materia:

una piedra sobre otra,

días y noches, durante años.

Una sombra adentro de un trapo

no basta como amante o hermana;

¿nacerá lo deseado del fondo de la tierra,

al cabo de estas horas,

cuando más arrecie la tormenta?

¿será entonces la edad propicia,

el momento para tener hambre y sed

y encontrar con los ojos cerrados?

Carlos Barbarito © 2006

Nació en Pergamino, Argentina, el 6 de febrero de 1955. Su obra comprende libros de poesía y de crítica de artes plásticas. En el primero de los géneros citados, publicó: Poesía quebrada; Teatro de lirios; Éxodos y trenes; Páginas del poeta flaco; Caballos y otros poemas; Parte de entrañas; Bestiario de amor; Viga bajo el agua; Meninas/Desnudo y la máscara; El peso de los días; La luz y alguna cosa; Desnuda materia, La orilla desierta;Piedra encerrada en piedra y Figuras de ojo y sombras. En crítica de artes plásticas editó: Acerca de las vanguardias, en Arte argentino siglo XX, y Roberto Aizenberg. Diálogos con Carlos Barbarito. Son varias las antologías que recogen su obra poética: Nacer en los 50; Four argentine Poets; Breve muestra de la poesía contemporánea del Río de la Plata; 70 poetas argentinos 1970-1994; Cinco poemas en homenaje, en: Cecilia Pozzi, La otra primavera; Poesía argentina año 2000, Voix d`Argentine. Entre las distinciones obtenidas por el autor figuran: Premio Fundación Alejandro González Gattone, Premio Fondo Nacional de las Artes, Premio Dodero de la Fundación Argentina para la Poesía, Premio Bienal de Crítica de Arte Jorge Feinsilber, Premio César Tiempo, Premio Raúl Gustavo Aguirre de SADE, Menciones de Honor Leopoldo Marechal y Carlos Alberto Débole, Gran Premio Libertad, Premio Francisco López Merino, Premio Hespérides, Premio Iparragirre Saria y Mención Plural de México. Figura en el Diccionario de autores argentinos y en el Inventario Relacional de la Poesía en Lengua Española, editado en CD. Sus artículos, ensayos y demás textos fueron publicados en diarios, revistas y páginas de Internet del país y de Chile, Uruguay, Brasil, Colombia, Venezuela, Costa Rica, Cuba, Puerto Rico, México, Nicaragua, Estados Unidos, España, Portugal, Alemania, Reino Unido, Suecia, Rumania, Alemania e Italia (Casa de las Américas, Aérea, Creación, ZonAlta, Plural, Espéculo, Letralia, Verbigracia, Cajón de letras, Art&, Off Course, Cyberhumanitatis, EOM, Crítica, México Volitivo, Textosentido, Respiro, Hiperfeira, Etcetera, Hispanic Culture Review, Arte da palabra, Nave de palavra, Triplov, Il Bolero de Ravel, El viejo faro, Enfocarte, Argos, Margencero, Arteuna, A garganta da serpente, Poetry Superhighway, Corner, Imaginando, El hilo de Ariadna, Archipiélago, Logogrifo, Los noveles, Architechtum, Banda hispánica, The Web Poetry Corner, Ecognosco, Matérika, Le chasseur abstrait, Poemhunter, Artxworld, entre otras). Sus textos sobre arte y literatura y su obra poética están traducidos, en parte, al inglés (por Brian Cole, Héctor Ranea, Stefan Beyst, y Ricardo Nirenberg), al francés (por Chantal Enright, Jean Dif, Frie Flammend y Elina Kohen), al portugués (por Andréa Santos , Andréa Ponte, Ana María Rodriguez González, Rudolph Link y Alberto Augusto Miranda), al italiano (por D.Gg. Dellisola) y al holandés (por Stefan Beyst). Es miembro del Consejo Editorial de la revista Matérika de San José de Costa Rica e integra el staff de www.losnoveles.net.

Las últimas Promesas

en 14:23






No hay espejos.
No hay lagunas que se disuelvan sobre las vértebras.
Sólo el rastro de la gusanera.
No queda más voz que pueda inaugurarse.

"Luego se sentó en las rodillas de su esposo, y los dos empezaron
a hacer nińerías, besándose y diciéndose estupideces. "
Cumbres Borrascosas, Emily Bromtë

He recordado mis promesas y no quedan más que los recuerdos. El polvo que me siento y lo grande de mi brazo que siempre van hacia adelante. Soberbio, imperecedero. Aún cuando el mundo me aviente su garra, su picotazo nicotina, su desidia irremediable, aún siempre, permaneceré en la negación de mi historia. Sólo me queda el nombre: Adán Echeverría nació de las cactáceas; así, lleno de espinos; su madre, una zarigüeya le dio su leche agria; su padre, zopilote, le enseńó el vuelo de siempre, abandonar los nidos, abandonarse al viento, irse siempre, lejos, lejos de todas las criaturas lindas de existir en rosa.

żQué es lo que han dejado que pudran las tormentas? El verano. El día caluroso y el calor de las literas. Ya no queda armado el segundo piso de la cama. Estirar los pies y tocar el techo, fumar sobre los miles de ombligos en que nos hemos arredrado las caricias y el golpe en la cara. Ya no me queda amor. Ya no me queda ni siquiera la justa venganza. Ya no me importa más que esta desidia de esperar la muerte.

Oh mi gran Satán, mi amigo íntimo. Oh mi Belzebú, mi ser amado.

Cuando vendrá por mí la silente Muerte. Cuando vendrá por mí para arrasarme en su carbunclo. Ya no hay ánimo para dar más aletazos, no queda más delirio para definirse cuchillada. Este mundo de hombres y noticias, este mundo de poemas insulsos, rimbombantes y tan lleno de sentidos de odio. Todo el mundo, roza de los maricones (no hay que ser homosexual para ser un maricón, y eso se sabe), que no quieren vomitarse en su propia tumba.

Dónde esta mi brujo sedicioso. Dónde mi maravilla de aquelarre.
Ella que se raspa las ventanas en busca de otro golpe. Ella que se raspa la vagina preparando su sarna. Ella que se vuelve sólo palabra sin sentido, maniqueo lacerante. Manifiesto de no sentirse en el piso ni en la despedida. Éramos un mundo nuevo, un mundo de terribles agonías que se disfrutaban.

Tantas uńas, tanto viento, tanto fuego entre los labios, tanto espino sembrado en la pupila, y sólo me ha dejado el resfriado absurdo de mi alma.

No hay más que sentir que sentirse ajeno. Sentirse sentimiento malogrado.
Me queda la uńa de acero, el ulular de silencios que siempre me despeinan.

Ha quedado mi cabello, ha quedado mi excremento prendido de esperanza, ahí, en el fantástico verso de una propia disidencia.

Hemos de ser humedad y práctica voluble.

Hay un amorío roto que nunca volverá a reconstruirse. Hay un sentimiento que marca enero como última silueta, y solo es una reconciliación con la misma sarna.

No hay espejos. No hay lagunas que se disuelvan sobre las vértebras. Sólo el rastro de la gusanera. No queda más voz que pueda inaugurarse.

Mi témpano es inmenso.

Terremoto rosa de silenciar el mar. Ahí, dónde se ha quedado mi espinazo, espero a las gaviotas

No hay lagunas que se disuelvan sobre las vértebras.
Sólo el rastro de la gusanera.
No queda más voz que pueda inaugurarse.

Arboles

en 14:07

No se...

en 14:00
No se si tienes novio, no se si tienes esposo, pero lo que si se Dios es grande, que te hizo algo tan hermoso.

Todas las batalllas...

en 13:52

Todas las batallas en la vida sirven para enseñarnos algo, inclusive aquellas que perdemos.


Los Mejores...

en 13:42

Los mejores hombres son los de pocas palabras.

Todo hombre...

en 13:35


Todo hombre es como la Luna: tiene una cara oscura que a nadie enseña.


Charla en tarde con lluvia

sábado 12 de abril de 2008 en 20:38

Fernando Sánchez Zinny, Argentina

Charla en tarde con lluvia

Nos envuelve la tarde,
con hilos de agua moviendo su trama en los vidrios;
¿ves?, nadie viene de donde venimos,
nadie va, tampoco, hacia donde vamos:
¿es que falta lo que falta o no falta nada,
toda la vida cabe en una vida?

Cuando partamos
y la pena nos vele los ojos,
dirás conmigo aunque no lo creas
que amor no merece
lo que no es eterno,
que la luz de los mitos alumbra
pero no consuela:
verdades simples que los amigos ya conocían.

Sin saber que lo era, la alegría
pobló la estrechez, la grisura
del jardín sin Dioses
y después de incendiar algunas sombras se fue,
porque no cabía en un espacio tan chico.

La lluvia cae, borbotón y cantinela,
y viene a rodar destino abajo
por los declives de un suburbio
donde la magia engendra neblinosos recuerdos.

Hay un límite no hollado,
un silencio mejor que el repiqueteo,
un beso que anidó en vano,
un hijo no nacido,
restos de hojarasca pegados a las paredes.

Qué lástima que hayamos muerto
ajenos al misterio como monedas viejas,
como agua que recorre el ciclo de las aguas:
hoy sabemos que la mitad lo hicimos, amor,
y que la otra mitad ya no espera,
que el sol ausente no presidirá la noche.


No creas que podrás huir
de ti, de la caducidad atada a tus pasos,
del opaco fulgor que destella en el mapa
de los días por venir.

Ahora todos se acercan,
los que están y los que se evaden,
los que muerden lo agrio en busca de certezas
como huérfanos que ignoran serlo,
los que exaltan el candor
engañoso de los niños,
y en un rato jugarán a ser estatuas
en el parque arrasado,
después que la lluvia cese.

Nadie está solo, porque está con nosotros
y nuestro tiempo es la vida que les damos:
como ángeles sin luz
descendidos del cielo, esperando un nombre
en el puerto que dejaremos mañana,
rumbo al olvido que permita seguir viviendo.

DANZA BUDISTA DE LAS MIL MANOS

en 13:39



El gran mérito de este grupo mas allá de su armonía y belleza, absulutamente impedible, es que todas las bailarinas son sordas.

Candome del Olvido

jueves 10 de abril de 2008 en 22:48

Ya no recuerdo el jardín de la casa,
ya nadie me espera en la plaza.
Suaves candombes, silencios y nombres
de otros; se cambian los rostros.

Quién me dará nuevamente mi voz inocente,
mi cara con lentes.
Cómo podré recoger las palabras habladas,
sus almas heladas.

Qué duros tiempos, el ángel ha muerto,
los barcos dejaron el puerto.
Tiempo de amar, de dudar, de pensar y luchar,
de vivir sin pasado.

Tiempo raudal, una luz cenital
cae a plomo en la fiesta de
Momo,
tiempo torrente que fluye;
por Isla de Flores llegan los tambores.

Fuego verde, llamarada,
de tus roncos tambores del Sur,
techos de seda bordada.

...el candombe es una planta que crece,
y hasta el cielo se estremece.

Alfredo Zitarrosa


Mi Tapera (1894)

en 22:34

Entre los pastos tirada como una prenda perdida y en el silencio escondida como caricia robada, completamente rodeada por el cardo y la flechilla que como larga golilla van bajando a la ladera está una triste tapera descansando en la cuchilla.

Alli, en ese suelo fué donde mi rancho se alzaba, donde contento jugaba, donde a vivir empecé, donde cantando ensillé mil veces al pingo mio, en esas horas de frío en que la mańana llora, cuando se moja la aurora com el vapor del rocío.

Donde mi vida pasaba entre goces verdaderos, donde en los ańos primeros satisfecho retozaba, donde el ombú conversaba con la calandria cantora, donde noche seductora cuidó el sueńo de mi cuna, con un beso de la luna sobre el techo de totora.

Donde resurgen valientes, mezcladas con los terrones, las rosadas ilusiones de mis horas inocentes, donde delirios sonrientes brotar a millares ví, donde palpitar sentí, llenas de afecto profundo, cosas chicas para el mundo pero grandes para mí.

Donde el aire perfumado está de risas escrito, y donde en cada pastito hay un recuerdo clavado: tapera que mi pasado con colores de amapola entusiasmada enarbola, y que siempre que la miro dejo sobre ella un suspiro para que no esté tan sola.

Elias Regules

AMORETO I

en 16:45

ETHEL KRAUZE


I



Me llevarás contigo a la maleza,
a su timbal de tigres desbocados
donde ronda el tumulto de los prados
que nunca ardieron en tu urgente mesa.

Harás de mí la desusada presa
aquélla que no anduvo en tus cayados,
la única magnolia de tus vados,
la núbil compañera de tu pieza.

Descubrirás conmigo la centella,
el horizonte agudo de la aurora,
el huracán perdido de la estrella.

Y tu renglón de verbos hacia ella
será el sonido de mi nombre ahora
deletreando el compás de nuestra huella
.


Amor Salvaje

en 15:43


¡Ah, qué nidada de caricias salvajes descubrí!
Guardadas en tu bosque, desde el alba del mundo,
esperaban la mano que llegara a arrancarlas,
la mirada que las volcara sobre tus venas todas,
el temblor que iniciara tu espasmo y tu locura.

Vaivén en tus pupilas despertadas,
ojos que danzan al ritmo de los hombros,
larga piel en su raíz estremecida,
la ansiosa estalactita del deseo,
caracol que se incrusta en las orejas;
tus ojos súbitos, terribles. ¡Ah tus ojos!
Y locura, embeleso y más locura.

Pantera que se escapa, cervatilla rendida,
la sierpe envolvente de tus brazos,
abrazo de mil lianas zapadoras,
largo césped donde los senos nacen,
ensenada candente de los muslos,
playa con la blanca tersura de tu vientre.
Y locura, ternura y más locura.

Cadencia resonante de músicas selváticas,
tambor noctambulario suena sobre tu espalda,
la flauta imperceptible del suspiro,
largos gemidos de destrozados labios,
y el grito sempiterno, tan guardado,
al fin la noche rompe en agudos pedazos.
Y locura, cadencia y más locura.

Cavernas, grutas, lagos, musgos leves;
hongos colgantes, zarzas en tu boca;
frutos ignotos, zumos descubiertos;
mieses en la alborada, sed que ya se apaga;
venas que se rebelan, sangre libertada;
yegua ululante, jinete que espolea.
Y locura, locura y más locura.

¡Ah qué nidada de caricias salvajes descubrí!
¡Y qué voces intactas en tus prístinos fondos!
¡Y qué flores que se abren al tacto de mis manosl
Salvaje mía: ¡ámame así, envuélveme en tu brumal
¡Y bebamos del manantial de esta locura primitiva!

Luis Zalamea Borda