miércoles, 25 de marzo de 2009

PERMANENCIA: De la costilla de Eva (1986)


Gioconda Belli. De la costilla de Eva (1986)

PERMANENCIA

Duro decir:

Te amo,

mira cuanto tiempo, distancia y pretensión

he puesto ante el horror de esa palabra,

esa palabra como serpiente

que viene sin hacer ruido, ronda

y se niega una, dos, tres, cuatro, muchas veces,

ahuyentándola como un mal pensamiento,

una debilidad,

un desliz,

algo que no podemos permitirnos

-ese temblor primario

que nos acerca al principio del mundo,

al lenguaje elemental del roce o el contacto,

la oscuridad de la caverna,

el hombre y la mujer

lamiéndose el espanto del estruendo-

Reconocer

ante el espejo,

la huella,

la ausencia de cuerpos entrelazados

hablándose.

Sentir que hay

un amor feroz

enjaulado a punta de razones,

condenado a morir de inanición,

sin darse a nadie más

obseso de un rostro inevitable.

Pasar por días

de levantar la mano,

formar el gesto del reencuentro y

arrepentirse.

No poder con el miedo,

la cobardía,

el temor al sonido de la voz.

Huir como ciervo asustado del propio

corazón,

vociferando un nombre en el silencio

y hacer ruido,

llenarse de otras voces,

sólo para seguirnos desgarrando

y aumentar el espanto

de haber perdido el cielo para siempre.