
Acordes para Guitarra de Jesucristo Superestrella
Basada en la òpera rock de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice
Otras Obras...
Jesucristo Superestrella
Publicado por - | 11:04 | Multimedia | 1 comentarios »viernes 10 de abril de 2009
Queen (Rapsodia bohemia)
Publicado por - | 19:33 | Queen | 0 comentarios »miércoles 8 de abril de 2009
¿Es esto la vida real?
¿Es tan sólo fantasía?
Atrapado en un derrumbamiento
sin poder escapar de la realidad.
Abre tus ojos.
Mira hacia el cielo y ve.
Tan sólo soy un pobre muchacho, no necesito simpatía.
Porque lo que fácilmente viene, fácilmente se va.
Un poco hacia arriba, otro poco hacia abajo.
Realmente no me importa en qué dirección sople el viento.
No me importa.
Mamá, tan sólo maté a un hombre
Puse un arma en su cabeza
y le dí al gatillo. Ahora está muerto.
Mamá, la vida ha comenzado.
Pero me he ido y lo he tirado todo.
Mamá, oh.
No pretendía hacerte llorar
Si mañana no estoy de vuelta otra vez.
Continua, continua, como si nada importara.
Demasiado tarde, mi hora ha llegado.
Escalofríos recorren mi espalda.
Mi cuerpo me duele todo el rato.
Adiós a todos - Me tengo que ir.
Tengo que dejaros atrás y enfrentarme a la verdad.
Mamá, oh - (de cualquier forma que sople el viento).
No quiero morir.
A veces desearía no haber nacido nunca.
Veo una pequeña silueta de un hombre.
Scaramouch, sacarmouch, ¿montarás un escándalo?
Rayos y relámpagos, asustándome mucho, mucho.
Galileo, Galileo
Galileo, Galileo
Galileo Fígaro - magnífico
Pero soy sólo un pobre muchacho y nadie me ama.
Él es sólo un pobre muchacho de una pobre familia.
Perdónale su vida en ésta monstruosidad.
Fácilmente viene, fácilcilmente se va - ¿me dejarás ir?
Bismillah! No - no te dejaremos ir - dejarlo ir
Bismillah! no te dejaremos ir - dejarlo ir
Bismillah! No - no te dejaremos ir - dejarme ir
No te dejaremos ir - dejarme ir
No te dejaremos ir - dejarme ir
No, no, no, no, no, no, no -
Oh ,madre mía, madre mía, madre mía déjame ir
Belcebú tiene un diablo reservado para mi
Para mi
Para mi
Así que crees que puedes apedrearme y escupirme en el ojo.
Así que crees que puedes amarme y dejarme para morir.
Oh nena - no puedes hacerme esto nena
Simplemente tengo que salir - solo tengo que salir de aquí
Nada realmente importa.
Cualquiera puede verlo.
Nada importa realmente. Nada me importa en realidad.
De dondequiera que sople el viento…
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En estas tardes tu perfil no tiene línea precisa
pues no hay un límite en tu gesto para el principio de
tu sonrisa
pero de repente está en tu boca y no se sabe cómo se filtra
y cuando se va nunca se puede decir si está allí todavía
lo mismo que tu palabra de la cual jamás oímos la primera
sílaba
y nunca terminamos de escuchar lo que decías
porque estás tan cercana en esta lejanía
que es inútil preguntar cuándo vino tu venida
pues entonces nos parece que has estado aquí toda la vida
con esa voz eterna, con esa mirada continua,
con ese contorno inmarcable de tu mejilla,
sin que podamos decir aquí comienza el aire y aquí la carne viva,
sin conocer aún dónde fuiste verdad y no fuiste mentira,
ni cuando principiaste a vivir en estas líneas,
detrás de la luz de estas tardes perdidas,
detrás de estos versos a los cuales estás tan unida,
que en ellos tu perfume no se sabe ni dónde comienza ni
donde termina.
JOAQUÍN PASOS
( Nicaragua, 1914 - 1947 )
Al perderte yo a ti,
tú y yo hemos perdido:
yo, porque tú eras
lo que yo más amaba,
y tú, porque yo era
el que te amaba más.
Pero de nosotros dos,
tú pierdes más que yo:
porque yo podré
amar a otras
como te amaba a ti,
pero a ti nadie te amará
como te amaba yo.
Muchachas que algún día
leaís emocionadas estos versos
Y soñéis con un poeta
Sabed que yo los hice
para una como vosotras
y que fue en vano.
~ Otra vez el amor ~
Todo lo dulce y amargo
brotó de un solo instante:
tiempo y espacio
sacrificados
al día que llegaba entre cenizas.
Visión, su luz para vivir.
Cerrazón, su luz, para no saber vivir
sino atada a las manos
que escribieron la primera
y la última palabra.
Abarqué en la penumbra
todas las primaveras,
los soles,
los diminutos puntos de fuego
de todas las esquinas
y los puertos;
de todas las hogueras
que llamean
en la sombra que me cubre.
¡Todo el mar no bastó
para dejar sin huella
el breve trigo que dejó tu beso.







