martes, 13 de septiembre de 2011

Los albores de la humanidad y el invento del Arpa

El origen del Arpa


ARPA EN KEROS


En los albores de la humanidad, el hombre buscaba resguardo de las inclemencias del tiempo en las cavernas. Es indudable que en los largos días invernales de aquella épo ca remota, durante los cuales era imposible salir a cazar debido a las bajas temperaturas, el hombre prehistórico, en algún momento debe haber concebido, allá en el fondo de su rudimentario cerebro, la idea de entrete ner su ocio copiando sobre las paredes de su refugio escenas familiares a sus ojos: escenas de cacería y de pesca, en primer lugar ya que por medio de éstas se procuraba el sustento. El cavernario pintaba en las paredes y en el techo de su cueva, figuras de animales con el objeto de atrapar su espíritu y de esta ma nera en su momento facilitar la cacería, pero también de ahuyentarlos si le resultaban per judiciales.
De lo anterior se generan varios aspec tos: Se Inicia el arte en su forma primaria, luego aparece la magia que durante milenios tomó el lugar que después ocuparía la religión y en última instancia recrea la historia con la escritura,  y recrea la música. Es muy probable que la música empezara al escuchar a la naturaleza (al entorno natural) y originar el ser humano sus propios sonidos. También al salir la cacería, la flecha al surcar el aire, hizo vibrar la cuerda del arco que la disparara. Esto atrajo la atención del cazador, que, maravillado por el descubrimiento, deliberadamente se puso a jalar la cuerda con el objeto de producir un sonido parecido, siendo bien pronto imitado por sus compañeros de cacería. 
En la cueva de Trois Frerés, en l´Ariége, Francia, pertenece al período paleolítico superior, en la cual aparece el arco (invento revolucionario de aquellos tiempos), ya no como un arma ofensi va–defensiva, sino como el bosquejo de un ins trumento musical, al cual, después de un tiempo determinado se le añadirían más cuerdas, probablemente hechas de lianas. Indudablemente que esto ocurrió antes de finalizar la edad de Piedra, pues se sabe que ya para terminar la citada edad, existió en Mesopotamia una especie de arpa de 5 y 7 cuerdas. La mencionada cueva es un intrincado conjunto de galerías dispuestas en forma de estre lla de mar, contiene frescos en sus paredes que exponen una abundante fauna compuesta por rinocerontes, bisontes, uros, caballos, renos, cabras, osos, leones, lobos y una lechuza blanca.
Una pintura rupestre muy significativa para ilustrar todo lo expresado anteriormente es conocida como “El pequeño brujo”, en donde se ve a un hombre dispuesto con un arco de boca no como una arma, sino como un instrumento con el objeto de domesticarlos. Lo más admirable como puede verse en el grabado, es que las figuras están en movimiento: uno de los renos aparece obediente al mandato del hombre disfrazado de bisonte que marcha tras unos renos, haciendo sonar un arco que en este caso le sirve to musical para embrujarlos, seguramente con pastor–brujo o shamán, mientras que el otro intenta rebelarse.
Otras pinturas rupestres en otros puntos del planeta, importantes desde el pun to de vista de aparición de la música y del arpa, como las de Tassili en África, cuya pintura rupestre es una de las 15,000 de las mesetas centrales del desierto del Sahara, en la cual se representa una escena musical de “conjunto”, apareciendo en ella una pareja de músicos emplumados: uno tañe el arpa de seis cuerdas, mientras que el otro parece disponerse a tocar una flauta. Se sabe de cierto que en época muy remota el Sahara fue una fértil llanura que propició el asentamiento de emigrantes que dejaron testimonio de su forma de vida en dichas pinturas, que los eruditos en la materia dividen en cuatro períodos, de acuerdo con las figuras que predominan en las mismas: el Cazador (6,000 a 4,000 años AC), el Pastor (4000 a 1,500 años AC), el Caballo 1,500 a 600 años AC) y el Camello (a partir del 600 a. De C). Se supone que la época del cazador es de media dos de la Edad de Piedra, mientras que la del Pastor es de finales de la misma. Respecto a la"pintura del arpista y del flautista"se la puede situar dentro de la época del Pastor, pues en las pinturas que corresponden a este período se reproducen escenas en las cuales aparecen tanto hombres como mujeres, participando en danzas que in dudablemente tenían un significado ritual o religioso. .
En África Negra tienen manifestaciones musicales e instrumentos de la familia de las arpas, en su mayoría arqueadas, en países ta les como Sudán, Senegal, Guinea, Costa de Marfil, Caremún, Uganda, Nigeria, Egipto y Etiopía.


Pintura Egipcia






 Entre los africanos la música tiene un poder mágico; por esta razón, algunas tribus los curanderos y hechiceros ahuyen tan los malos espíritus por medio de sonidos producidos por la arpas Uombi y tambores, que colocan encima del abdomen del enfermo, de donde se ve que a estos instrumentos se les da un valor terapéutico además de ritual. Entre las tradiciones de los Dogon del Sudán, los instrumentos de los tambores y el arpa–laúd están íntimamente relaciona dos con el origen del mundo y del hombre. Este instrumento es híbrido ya que reúne ca racterísticas de arpa y de laúd. El pueblo de Malinké en Guinea toca una especie de arpa laúd de 21 cuerdas que recibe el nombre de “kora”. Se sabe que en toda África el arpa es tocada por los hombres y el laúd por las mu jeres. Se sabe también que en África existió otro arco musical que aparentemente es un arco para la cacería, pero que al tocarse lo más cerca posible de la boca abierta, que en este caso la hace de resonador, permite al eje cutante, que mueve los labios como si tratara de formar palabras, seleccionar los diferentes armónicos de un mismo sonido. A este ins trumento tan primitivo se le conoce con el nombre de “arco de boca” y es obvio que fue el primer arco musical que apareció en la tie rra, si recordamos la pintura rupestre de “El pequeño brujo”, que avala su existencia en la época prehistórica. En Etiopía, que algunos la sitúan en los pueblos del África Blanca, debido a sus ele mentos étnicos, su religión cristiana y su más avanzada civilización, ya posee un instrumento llamado “bagana”, que los abisinios aseguran que es una copia fiel del arpa de David. La bagana, instrumento para ser tocado únicamente por los más altos dignatarios del País, mide tres cuartos de metro de altura y tiene 35 centímetros de ancho y de 6 a 11 cuerdas que a veces se tocan con los dedos y otras con un plectro hecho con la piel o la garra de un animal salvaje como león, tigre o pantera. Algunos autores consideran que este instrumento es una lira, pero Tournier asegura que es un arpa. 
En algunos lugares de África occidental como Sierra Leona, Liberia y Tanzania se toca una especie de arpa llamada “pluriarco” que podría considerarse como un instrumento intermedio, entre el arco musical y el arpa.




MAGIA CON ARPA Y FLAUTA