jueves, 17 de noviembre de 2011

Desde el ocaso hasta el amanecer





DESDE EL OCASO HASTA EL AMANECER

Bajo las sombras
inclinadas del deseo
ansiaba tus labios
en mi fuego dormido.

La luz de tu boca
se reflejaba en mis aguas,
desnudaban mi piel,
y tus ojos balbuceaban
la extremidad de mi cuerpo.

La sensación era deliciosa
desafiante llegaste a mi,
desnudaste mi mundo quebrado
y con un suave gruñido
me llevaste a desatar
el ímpetu de la pasión.

Te aferraste fuertemente
rodeando mi cuello
y el calor de tus besos
parecieron fundirse en mis pechos
tomaste mi nuca
para que no pudiera eludir
tus labios ansiosos;
salvajes se movían
sobre mi boca húmeda
y tu lengua ardiente
me penetró con más fuerza.

Luchaba contra el deseo infernal
para recuperar mi aliento,
un leve temor me invadió
pero tus labios eran fuego sediento
que tras mis espaldas
delineaban mi cuerpo,
tus dedos suaves
se deslizaron hacia abajo
estremeciendo mi vientre
y tus labios me silenciaron.
Acariciaste mi pubis
saboreando la humedad
de mis entrañas,
jadeante murmuraste
déjame amarte!
déjame escuchar tu ronroneo
cuando está dentro de ti.

Luego gimió mi cuerpo
gruñó mi boca
y me besó con fuerza
me penetró
absorviendo con sus labios
el grito del dolor,
continuó besándome
provocando un intenso placer dentro de mi,
me dejé arrastrar por la pasión
y en un estallido de placer
pronuncié tu nombre
desde el ocaso
hasta el amanecer.


Mary Bell Díaz Castillo