domingo, 19 de agosto de 2012

A Federico lo sacaron de la casa de su amigo el poeta Luis Rosales


 Debajo de un olivo de Granada, que parece susurrar secretos, está enterrado Federico García Lorca. Los árabes llaman ese lugar convertido en fosa común la Fuente de las Lágrimas. Miles de fusilados duermen allí, víctimas de la Guerra Civil Española. A Federico lo sacaron de la casa de su amigo el poeta Luis Rosales, cuyos hermanos mayores eran falangistas. Federico vivía desde hacía quince años en Madrid y solo regresaba a su tierra natal en el verano a ver a su familia. La misma familia decidió protegerlo escondiéndolo en la casa de los Rosales en Granada. Y Federico creyó siempre que en Granada no le pasaría nada. Un día antes de su muerte, el 15 de agosto, se encontró inesperadamente en el bar Lyon d´Or, con su amigo José Pepín Bello, con el que compartió vivencias en la Residencia de Estudiantes de Madrid. ¿Cómo ves todo?, le preguntó a su amigo, a propósito de la tensión delirante del clima político de España en aquel 1936. “Lo veo muy mal, Federico, muy mal”. Federico abrazó a su amigo y se fue para Granada. Allá lo esperaba la muerte. Fue detenido al día siguiente y fusilado en la madrugada del 17 de agosto. Tenía 38 años.