domingo, 1 de mayo de 2016

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Poesía

Cinco poemas de Daniel Ulloa

DANIEL ULLOA


El marinero


El marinero se hace a la mar


como el amante se hace al cuerpo,


de tu cuerpo que se hace mar


yo me hago su más hábil


y enamorado


marinero.




Prestidigitador


Los poetas hacen malabares


con palabras que lanzan al aire,


algunas caen por su propio peso,


otras salen volando de par en par


y hacen nido en la imaginación


de quien las lee.


Las que caen


se atontan por el golpe en tierra,


el poeta las recoge,


se las acerca al oído,


las agita un poco,


las limpia con las yemas de los dedos


y se las guarda de nuevo


con los demás juguetes,


las que se fueron


no vuelven más


y esas que se guarda


agujerean sus bolsillos


y le hacen perder


su escaso dinero


por la calle.






No sé Borges


No sé Borges,


no sé cuánto pesa el universo,


mi rostro es un alma sin espejos


y mi tiempo un relámpago


en la boca de la noche.


Cifro mis palabras y las pongo


como flores de papel en un jarrón,


sin temer a los harapos que cubren mi conciencia,


amando el temor de quienes promueven mi temor,


amando a quienes roen la raigambre


en los labios de una hormiga,


y advierten al último


astronauta que se vio reflejado


en las pupilas de esa constructora de imposibles.


No sé cuánto pesa el universo


ni el resumen de mis huesos


en este salto mortal y breve.


Vibra la noche


y descansaré cuando ya no pueda preguntar,


cuando el sol olvide traer sus crepúsculos


apagándose a la medida de mis nostalgias,


cuando ya no pueda ir de la mano


de aquella hormiga que me dijo:


El cielo está encerrado


en una bolsa de golosinas.


No sé Borges,


no sé cuánto pesa la mujer que juró amarme,


desconozco la verdad


que en su oleaje se desvanece,


desconozco los misterios de cada guijarro,


de cada estrella,


que ella recogió de mi mar.




Requiem para un pájaro azul


Cierto día Neruda


apareció con un gorrión entre los dientes.


Aurelia se puso como loca.


Así que intervine,


entre la humanidad


bien intencionada de mi mujer


y el instinto indomable


del felino macabro.


Se escuchaban alaridos, gruñidos y escobazos,


que al final terminé recibiendo


también yo.


—!Si sos poeta, defendé al pájaro!— dijo Aurelia,


como último recurso.


—!Andá y buscá a Garcín en otro lado


y dejá al animal en paz!— dije,


la palabra “paz”


fue un martillazo,


fin de la discusión:


La noche es la patria de los gatos,


el silencio


y la soledad


son sus mejores estrategias.


La exactitud


de su poesía


se agudiza


en el filo de sus garras


y en la frialdad de sus pupilas.


Millones de años


refinaron a este felino


en el calculado arte de cazar,


su vida y su belleza


está diametralmente en concordancia


a las muertes que,


en un acto de acrobacia letal,


ocasiona como un crimen perfecto.


El gato continuó gruñendo,


agazapado con su presa entre los colmillos,


de la cual devoró sólo la cabeza


y dejó el resto


del cuerpecito emplumado,


como una ofrenda,


para disputar


entre Aurelia y yo.




Ars poética


Había una vez


una metáfora extraordinaria,


que se deprimió mucho


al enterarse


de que no la entendía nadie.


Así que decidió visitar al psicoanalista,


quien a su vez le explicó


que su padre había abusado de ella,


cosa que la deprimió aún más.


Con mucho esfuerzo,


la insólita metáfora realizó terapias de grupo,


se alejó de los cafés,


de los círculos intelectuales de la ciudad


y consiguió, con ayuda del tiempo,


rehacer su vida;


sin embargo su padre continuó delinquiendo,


hasta que fue descubierto


por un par de críticos literarios muy influyentes


y se suicidó.




Daniel Ulloa
Matagalpa, 1973. Poeta nicaragüense que vive en Alemania. Ha ofrecido recitales en distintas ciudades de Europa y para universidades como la Freie Universität de Berlin, la Bergische Universität de Wuppertal y los centros del Instituto Cervantes de Frankfurt y Berlín. En Colonia es miembro activo de la Tertulia Literaria la Ambulante. En Nicaragua fundó el grupo literario Tarantela y la revista que lleva el mismo nombre, ha sido publicado en la revista literaria nicaragüense el Hilo Azul, así como también en la memoria poética Poetas pequeños dioses (Leteo 2006), en la antología Cruce de Poesía Nicaragua - El Salvador (400 Elefantes 2006) y en Poesía: invocada Antología de poesía joven nicaragüense, (Hispamerica: Latin American Studies Center -University of Maryland- USA 2008). Ha publicado en los suplementos literarios de los periódicos más importantes de su país. Ulloa cuenta con los poemarios La música nos mece e Inpúribus.