sábado, 7 de enero de 2017

Yo soy el pueblo, la chusma Por Carl Sandburg




Yo soy el pueblo, la chusma
Por Carl Sandburg (*)
Yo soy el pueblo, la chusma, la multitud, la masa.
¿Saben que todas las grandes obras que existen en el mundo las he hecho yo?
Soy el obrero, el inventor, el que fabrica los alimentos y los vestidos del mundo.
Soy el público de la Historia. Los Napoleones y los Lincolns
han salido de mí. Ellos mueren, y entonces yo mando a buscar
más Napoleones y Lincolns.
Soy la semilla de la tierra. Soy una pradera que soportara
muchas labranzas. Terribles tempestades pasan sobre mí. Yo olvido.
Lo mejor de mí es chupado y consumido. Yo olvido.
A veces gruño, sacudo mi cuerpo y esparzo algunas gotas rojas
para que la historia recuerde. Luego me olvido.
Cuando yo, el Pueblo, aprenda a recordar; cuando yo, el Pueblo,
aproveche las lecciones de ayer y no me olvide de quien me robó en
el pasado o me tomó por tonto... no habrá entonces en el mundo
ningún orador que diga: "El Pueblo" con un acento de burla en la
voz o sonriendo
despreciativamente.
La chusma, la multitud, la masa... entonces llegará.
(***) Carl Sandburg, es uno de los poetas norteamericanos más
vigorosos de todos los tiempos. Hijo de inmigrantes suecos, antes de
ir a la escuela a los 20 años, cumplió los más variados oficios: mozo
de cuerda, ayudante de peluquero, aprendiz de alfarero y obrero en
industria, La fama universal de Sandburg arranca de sus "Chicago
Poems" de 1914 que al aliento mesiánico de Walt Whitman, añaden
un amor por las grandes masas ciudadanas que Sandburg conocía
tan bien. A partir de ese momento hasta su muerte, en años
recientes, se convirtió en un Juglar de la ciudad moderna, recitaba
sus poemas en calles y plazas, en auditorios obreros y en los barrios pobres.