sábado, 1 de abril de 2017

El primer beso de amor. The First Kiss of Love, Lord Byron (1788-1824)


Lord Byron Nació el 22 de enero de 1788 en Londres.


Descendiente de una rama de los Buron, una antigua familia normanda. Hijo del capitán John Byron, llamado Mad Jack (el Loco Jack), y de Catherine Gordon of Gicht. Pasó la infancia en Aberdeen, en la desembocadura de los ríos Don y Dee, en la costa escocesa del mar del Norte.

Cursó estudios en el colegio de Harrow y en la Universidad de Cambridge. En 1798, cuando falleció el quinto barón Byron, que era su tío abuelo William, heredó el título y las propiedades. En 1822, adoptó el nombre de Noel para recibir una herencia de su suegra.
La publicación de su libro de poemas Horas de ocio aparece en 1807; una crítica adversa aparecida en el Edimburgh Review provocó su réplica en verso titulada Bardos ingleses y críticos escoceses (1809). En 1809 ocupó un escaño en la Cámara de los Lores y pasó dos años en España, Portugal y Grecia. A su regreso del tradicional grand tour o viaje de estudios de los jóvenes nobles, que se prolongó desde 1809 hasta 1911, Byron pierde a su madre, pronuncia su primer discurso en la Cámara de los Lores y publica los primeros cantos de su Peregrinación de Childe Harold. En su mansión de Newstead se organizan orgías y se bebe en calaveras vacías. Byron reconoce su propia belleza, se esmera en su delgadez, bebe vinagre para mantenerse pálido y asegura alimentarse sólo de bizcochos y agua de soda.

En 1812 le llegó la fama tras la publicación de los dos primeros cantos de Childe Harold, poema que narra sus viajes por Europa. En los dos años siguientes aparecieron sus poemas narrativos, El infiel (1813), La novia de Abydos (1813), El corsario (1814) y Lara (1814). En 1815, se editan sus Melodías hebreas. En ese mismo año contrajo matrimonio con Anna Isabella Milbanke, que tras dar a luz a la única hija legítima del poeta, le abandonó. Un año después, acordó la separación legal de su esposa. Los rumores sobre sus relaciones incestuosas con su hermanastra Augusta y las dudas sobre su cordura provocaron su ostracismo social. Byron dejó en 1816 en Inglaterra y no regresó jamás.

Se trasladó a Génova, donde residió con los Shelley y Claire Clairmont. Allí escribió el tercer canto de Childe Harold y el poema narrativo El prisionero de Chillon (1816). Entre los años 1816 y 1819 vivió en Venecia, donde escribe el drama en verso Manfred (1817), que originó su correspondencia con Goethe, los dos primeros cantos de Don Juan (1818-1819) y el cuarto y último canto de Childe Harold (1818). Además del poema satírico Beppo (1818).

Pasó dos años recorriendo Italia hasta 1821 que se instala en Pisa. En esta ciudad escribió los dramas en verso Caín y Sardanápalo y los poemas narrativos Mazeppa y La isla. Fundó en 1822 la revista The Liberal con los poetas Percy Bysshe Shelley y Leigh Hunt, pero la muerte de Shelley ese mismo año y una pelea con Hunt puso fin a esta empresa cuando sólo habían publicado tres ejemplares.

Discutió literariamente con el poeta Robert Southey, que había atacado su Don Juan en el prefacio de su libro Una visión del juicio final. En su respuesta mostró su habilidad como satírico componiendo un devastador ataque, en el estilo de Una visión del juicio final, al elogio que Southey escribió a la muerte de Jorge III.

Cuando le llegaron noticias de la rebelión de los griegos contra los turcos, se integró a los insurgentes en julio de 1823 en Missolonghi. No sólo reclutó un regimiento para la causa de la independencia griega sino que contribuyó con grandes sumas de dinero. Fue nombrado por los griegos Comandante en jefe de sus fuerzas en enero de 1824.

Lord Byron falleció el 19 de abril de 1824 en Missolonghi de fiebre reumática (según unos) o de meningitis (según otros). Ni siquiera llegó a presenciar un combate. Su cadáver fue recibido con grandes manifestaciones de duelo, a su llegada a Londres.




El primer beso de amor.
The First Kiss of Love, Lord Byron (1788-1824)


Ausente con tus ficciones de endebles romances,
Aquellos harapos de falsedad tejidos por la locura;
Dadme el espíritu fugaz con su débil resplandor,
O el arrebato que habita en el primer beso de amor.


Si, poetas, vuestros pechos con fantasías brillarán,
Aquella pasión en la arboleda danzará con ardor;
Y de la bendita inspiración vuestros sonetos fluirán,
¿Pero podrán alguna vez saborear el primer beso de amor?


Si Apolo debe rehusar su asistencia,
O las Nueve dispuestas están a tu servicio;
No las invoquéis, decidle adiós a las Musas,
Y prueba el efecto del primer beso de amor.


Los odio, y odio vuestras frías composiciones,
Aunque el prudente me condene,
Y el intolerante lo repruebe;
Yo abrazo las delicias que brotan del corazón,
Cuyos latidos y aleg


ría son el primer beso de amor.


Vuestros pastores y sus rebaños, aquellos temas fantásticos,
Tal vez puedan divertir pero nunca conmoverán.
Arcadia se despliega como un sueño de bello color,
¿Pero cómo podría compararse con el primer beso de amor?


¡Oh, cesad de afirmar que el hombre, desde que surgió
Del linaje de Adán, ha luchado contra la miseria!
Algunas parcelas del Cielo vibran en la Tierra,
Y el Edén resurge con el primer beso de amor.


Cuando los años hielen la sangre, cuando nuestros placeres pasen,
(Flotando durante años en las alas de una paloma)
El recuerdo más amado será siempre el último,
Nuestro monumento más dulce, el primer beso de amor.


Away with your fictions of flimsy romance,
Those tissues of falsehood which Folly has wove;
Give me the mild beam of the soul-breathing glance,
Or the rapture which dwells on the first kiss of love.


Ye rhymers, whose bosoms with fantasy glow,
Whose pastoral passions are made for the grove;
From what blest inspiration your sonnets would flow,
Could you ever have tasted the first kiss of love.


If Apollo should e’er his assistance refuse,
Or the Nine be dispos’d from your service to rove,
Invoke them no more, bid adieu to the Muse,
And try the effect, of the first kiss of love.


I hate you, ye cold compositions of art,
Though prudes may condemn me, and bigots reprove;
I court the effusions that spring from the heart,
Which throbs, with delight, to the first kiss of love.


Your shepherds, your flocks, those fantastical themes,
Perhaps may amuse, yet they never can move:
Arcadia displays but a region of dreams;
What are visions like these, to the first kiss of love?


Oh! cease to affirm that man, since his birth,
From Adam, till now, has with wretchedness strove;
Some portion of Paradise still is on earth,
And Eden revives, in the first kiss of love.


When age chills the blood, when our pleasures are past—
For years fleet away with the wings of the dove—
The dearest remembrance will still be the last,
Our sweetest memorial, the first kiss of love.


Lord Byron (1788-1824)