miércoles, 7 de febrero de 2018

Dos fábulas de Rubén Darío




LAS SOMBRAS


Ag. 1902. Rubén Darío

Dicen muchos que lo saben

que somos del mundo, sombras.

Hermano, ¿De qué te asombras?

Escucha y ponte a llorar:

Una sombra al amanecer

miró una zorra en el suelo

y dándole gracias al cielo,

pensó para sus adentros:

Hoy almorzaré un camello!

Pasó la mañana entera

y jamás miró al camello.

Al cenit miró de nuevo,

¡era la sombra de un huevo!

La conformaba su cuello.


Rubén Darío


Comentario: En cuanto a su forma, dicho poema está contenido en un soneto de arte menor, en versos octosílabos, con rimas consonantes, asonantes y libres. Por su fecha, es un tiempo del mucho bregar del viajero Rubén, que yendo y viniendo por Europa para escribir al periódico La Nación, de Buenos aires, sus corresponsalías, en la cabeza de Darío pasaban raudos pensamientos, inquietudes y gustos deliciosos producidos por sus constantes lecturas.


En cuanto al fondo del poema se trata de una fábula cuya moraleja nos indica que todos los humanos vivimos en apariencias; que todo lo que nos imaginamos no es cierto, y que al fin y al cabo, la vida transcurre en un mar


de apariencias. Por ejemplo: que las personas que están llenas de riquezas,


no son del todo felices. Las apariencias fueron descubiertas por los sabios y poetas de la antigüedad griega, durante el período de los filósofos…Sócrates, Platón, Aristóteles...




Y ahora vamos al punto en que Darío se compenetra para renovar con sentimiento infantil, al más sabio de los fabulistas españoles, las máximas de Samaniego, como aquella otra fábula que la escribió en su juventud a la edad de 20 años (1887), titulada: “El zorzal y el pavo real”. 





Darío imita a Samaniego pintando a la zorra, como el más astuto, 



inteligente de los animales del bosque y del desierto; porque son de 


Samaniego las fábulas en verso: “La zorra y la cigüeña”; “La zorra y el 


busto”; “La zorra y el chivo”; “El león, el lobo y la zorra”, etc.,5 



EL ZORZAL Y EL PAVO REAL 


(Fábula) 


Ve un zorzal a un pavo real 


que se esponja y gallardea; 


le mira la pata fea 


y exclama: “¡Horrible animal!” 


sin ver la pluma oriental 


el pájaro papanatas. 


Gentes que llaman sensatas 


son otros tantos zorzales: 


Cuando encuentran pavos reales, 


sólo les miran las patas. 









Rubén Darío 

(Santiago de Chile. Publicado en La Epoca. Septiembre 23, de 1887) 


Comentario: Ahora se trata de una décima (poema de diez versos 

octosílabos). El autor del poema, que es el mismo Darío, se refiere a su 

propia persona cuando llega a la estación del ferrocarril de Santiago a 

traerle un personaje no identificado, y que al verle lo estrafalario de su 

vestimenta, de pies a cabeza, 

le dice que en vez de hospedarle 

en un hotel de primera categoría como se había instruido, 

lo va a hospedar a un cuartucho, o de baja categoría.