viernes, 29 de junio de 2018

Representación del alma y el cuerpo



Representación del alma y el cuerpo

En el siglo XVI el conde Giovanni de’ Bardi propició en su residencia de Florencia la realización de una serie de tertulias en las que participaron los más destacados intelectuales, músicos y poetas de la época, entre los que se encuentran algunos como Ottavio Rinuccini, Jacopo Peri, Giulio Caccini, Vincenzo Galilei (el padre de Galileo) y Emilio de’ Cavalieri. Esta asociación, llamada luego Camerata, estuvo activa entre aproximadamente 1573 y 1590, y su objetivo fue debatir acerca del estado de corrupción que la música había alcanzado, con el fin de buscar modelos musicales de mayor pureza en la Grecia Clásica. Basándose en los dramas de Esquilo y sus contemporáneos, paulatinamente se llegó a la conclusión de que estas obras teatrales eran interpretadas originalmente cantando con el acompañamiento de la lira y no de manera puramente declamada, como se creía. Este hecho propició el nacimiento de una adaptación de esa idea en la forma del novedoso stile recitativo, que se contraponía por completo a la densa polifonía de finales del siglo XVI, utilizando una forma de canto que imitaba de cerca a la voz hablada, y que era apoyada únicamente por una línea de tesitura grave que hacía acordes de textura sencilla.

Dado que la búsqueda de la Camerata se centró principalmente en los dramas griegos, el resultado fue una serie de obras compuestas para ser representadas que hacían alusión a ellos, pero en un estilo literario más pastoril, como era común en ese período. Las más antiguas conservadas son Dafne, compuesta en 1598 por Peri y luego dos versiones de Euridice, ambas escritas en 1600, una por Peri y otra por Caccini. Dada su naturaleza profana, este tipo de espectáculos tenían pocos seguidores en la conservadora curia romana, por lo que Emilio de’ Cavalieri, que además de músico se desempeñó en diversas funciones diplomáticas al servicio del papado, adaptó el nuevo estilo a una temática más acorde con los gustos de su ciudad.

La Rappresentatione di Anima, et di Corpo es el resultado de esa adaptación.

El texto, atribuido a Agostino Manni, se centra en una temática religiosa y moral, que sin aludir directamente al catolicismo invita al desarrollo de la virtud y espiritualidad. En la obra, los dos personajes principales, el Alma y el Cuerpo, como representaciones del ser humano integral, deberán sortear en tres actos las tentaciones de la vida para conseguir felicidad y pureza. Mientras tanto, las alegorías del Tiempo, Placer, Mundo y Vida Mundanaintentarán desviarlos del camino de rectitud, en contraposición a la guía que recibirán del Intelecto, Consejo y el Ángel Guardián. Una vez superados estos obstáculos, ambos personajes serán testigos del contraste entre la alegría que gozan las Almas del Paraíso y el dolor eterno de los Condenados del Infierno.

La textura musical de la pieza es similar a otras emanadas de la Camerata. Los personajes individuales tienen amplias secciones de recitativo que son comentadas por el Coro, que en general actúa como un observador externo, aunque en ocasiones participa de la acción adoptando el roles. Las líneas melódicas de Cavalieri son bellas y ornamentadas, pero sus ritmos se ciñen con especial cuidado a los propios de la declamación del habla, que se traspasan por completo a la música.

La Rappresentatione de Cavalieri fue estrenada por primera vez en febrero de 1600 en dos funciones realizadas en el oratorio de la Chiesa Nuova de Santa Maria di Vallicella, en Roma. 


ENSAMBLE Y CORO MUSICA MUNDANA

Anima: Amalia Montero

Corpo/Tempo: Camilo Olguín

Intelletto: Rodrigo del Pozo

Consiglio/Mondo: Eduardo Jahnke

Angelo Custode: Camila García

Vita Mondana: Mariana Karachov

Piacere: Gloria Almarza, Jaime Arellano, Fernando Cárdenas

Violín: Raúl Orellana, Diana Brown

Viola da gamba: Gina Allende, Daniela Maltraín, Pía Rocco

Flauta dulce: Sergio Candia, Carmen Troncoso, David Gutiérrez, Ariadna Quappe

Órgano: Verónica Sierralta

Clavecín: Camilo Brandi

Tiorba: Eduardo Figueroa

Sopranos: Natasha Karachov, Petra Albütz, Lisette Lavanchy, Carolina Cortés

Altos: Gloria Almarza, Jimena Pizarro, Maite Daiber, Petra Kriener, Mariana Karachov

Tenores: Jaime Arellano, Albert Hepner, Felipe Moya

Bajos: Fernando Cárdenas, Malte Sieber, Daniel Kriener, Rafael Pizarro, Anton Becker, Rogelio González



Dirección: Eduardo Jahnke Rojas